El cuadro clínico de la sociedad española

Más allá de las cábalas sobre el gobierno que puede surgir del nuevo parlamento, los resultados electorales nos permiten extraer ciertas conclusiones sobre nuestra sociedad. Y no son nada gratificantes.

Uno de cada cinco votantes se ha decantado por Podemos, incluyendo sus coaliciones catalana, gallega y valenciana. Es decir, hay cinco millones largos de españoles que han optado por una formación neocomunista, con evidentes y estrechos vínculos con el régimen chavista de Venezuela, ya sea con plena consciencia o con relativa ignorancia de lo que ello significa.

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Una puntuación personal

Aquí tienen mi puntuación de los cuatro partidos que, según las encuestas, tienen asegurada la representación parlamentaria –más uno que a mí me gustaría que la tuviera. Se trata de una valoración subjetiva, y los resultados numéricos sólo pretenden tener un carácter orientativo.

puntuación

Cada razón para votar a un partido es un punto positivo (+1); cada razón para no votarlo, un punto negativo (-1). El resultado de cada partido es la suma de unas y otras.

Y estos son mis razonamientos.

PODEMOS (-6)

-Sus propuestas económicas neocomunistas nos llevarían a la ruina. (-1)

-Plantea un “proceso constituyente” que acabaría con el Estado de derecho tal y como se conoce en el mundo occidental. (-1)

-Es partidario del derecho de autodeterminación. (-1)

-Simpatiza con la violencia antisistema y filoetarra. (-1)

-Radicalizaría aún más las leyes ideológicas de Zapatero, mantenidas por el actual gobierno, y las blindaría constitucionalmente. (Aborto libre hasta la semana 14, ideología de género, adoctrinamiento escolar obligatorio, “matrimonio” entre personas del mismo sexo, Memoria Histórica, pacto secreto con ETA, etc.) (-1)

-Algunos de sus dirigentes y cargos electos han demostrado ser tan corruptibles y nepotistas como la “casta” que tanto critican. (-1)

PSOE (-5)

-Su programa económico, basado en derogar la reforma laboral del gobierno, haría imposible continuar reduciendo el paro y el déficit. (-1)

-Es federalista, lo que nadie sabe muy bien qué significa, pero con toda probabilidad exacerbaría los males del sistema autonómico. (-1)

-Mantendría, y probablemente radicalizaría y blindaría, las leyes ideológicas de Zapatero. (-1)

-Habla mucho de la corrupción del PP (con razón) pero no ve la viga en su propio ojo. (-1)

-Podría formar un frente para gobernar con Podemos. (-1)

CIUDADANOS (0)

-Tiene propuestas económicas interesantes, como las ayudas a autónomos y otras. (+1)

-Propone reformas regeneradoras para garantizar la separación de poderes, como listas de candidaturas abiertas o devolver a los jueces la elección de sus órganos de gobierno. (+1)

-Propone eliminar la asimetría penal por razón de sexo. (+1)

-Defiende con firmeza la unidad de España, como acreditan sus difíciles orígenes en Cataluña, aunque sea con una base intelectual tan endeble como la del PP. (Beatería europea, rendición incondicional ante el desplazamiento del español por el inglés en la ciencia y los negocios, mantenimiento del Estado autonómico.) (+1)

-Propone un complemento salarial pagado por el contribuyente, lo que no ayuda nada a reducir el esfuerzo fiscal ni el déficit, ni favorece la economía productiva. (-1)

-Mantiene en lo esencial las leyes ideológicas de ZP, e incluso podría radicalizar los aspectos laicistas. (-1)

-Cuestiona la educación concertada. (-1)

-Con su discurso contra la “vieja política”, aunque esté en gran parte justificado, no nos tranquiliza totalmente acerca de si permitiría o no, con su abstención, que gobernara un frente de izquierdas. (-1)

PP (1)

-Sus reformas económicas están en general bien encaminadas, aunque pequen de ser muy poco ambiciosas y los impuestos sigan siendo inadmisiblemente altos. (+1)

-Mantiene los colegios concertados y el actual marco de relaciones con la Iglesia católica. (+1)

-Defiende la pena de prisión permanente revisable. (Cadena perpetua.) (+1)

-No permitirá un gobierno de Podemos, si puede evitarlo. (+1)

-Mantiene las leyes ideológicas de Zapatero y respeta el pacto secreto con ETA, pese a su mayoría absoluta. (-1)

-Ha permitido con su estólida y cobarde inacción que la deriva anticonstitucional de la Generalitat catalana llegue a extremos inadmisibles y peligrosos. (-1)

-La corrupción ha campado a sus anchas dentro del PP durante demasiados años. (-1)

VOX (9)

-Propone reformas económicas como la reducción de impuestos y de subvenciones a partidos, sindicatos y patronales, recortar sustancialmente el sector público superfluo, apoyar a los autónomos, etc. (+1)

-Propone reformas regeneradoras (ley electoral, supresión del TC, separación de poderes, eliminar el control gubernamental sobre los medios mediante las licencias y la publicidad institucional, etc.) (+1)

-Propone derogar las leyes ideológicas de Zapatero y expulsar a los etarras de las instituciones. (+1)

-Hace de la defensa de la familia y la natalidad uno de los ejes de su programa. (+1)

-Cuestiona el Estado autonómico, proponiendo su eliminación a largo plazo, y la devolución de competencias al gobierno central a corto y medio plazo. Defiende medidas contundentes contra el gobierno rebelde de Cataluña. (+1)

-Se muestra últimamente crítico con la cesión entusiasta de soberanía a Bruselas, cosa que se echaba de menos al principio. (+1)

-Propone aumentar el gasto en Defensa hasta el 2 % del PIB y medidas contundentes para hacer frente al yijadismo. (+1)

-Defiende la cadena perpetua. (+1)

-Ha declarado explícitamente que no pactaría con Podemos, ni permitiría un gobierno de extrema izquierda con su abstención. (+1)

Conclusiones: en aquellas provincias donde no se presenta Vox, juzguen ustedes mismos por quién me decanto levemente, entre Ciudadanos y PP. El punto decisivo es quién de los dos me ofrece más garantías de que hará todo lo que esté en sus manos para impedir un frente izquierdista. Pero si usted comparte mis ideas y es uno de los dos afortunados por cada tres españoles que puede votar en su circunscripción al partido de Santiago Abascal, no se lo piense más. La esperanza debe ser más fuerte que el miedo.

 

La figura de Ambridge

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Observe la figura anterior: ¿es esto un círculo? Sólo vale responder sí o no. Conviene hacerlo antes de seguir leyendo, para que la respuesta sea lo más espontánea posible.

La figura y la pregunta a ella asociada se deben al psicólogo Ben Ambridge, de la Universidad de Liverpool. Según nos informa el izquierdista diario The Guardian, las personas que se decantan por afirmar que se trata de un círculo tienden a ser progresistas, es decir, partidarias del gasto público, del matrimonio gay y de la legalización de la marihuana. En cambio, si usted prefiere atenerse al rigor geométrico y responder no a la pregunta, tenderá a ser conservador, favorable a que el gobierno proteja los derechos de los empresarios y a un ejército fuerte, y más reacio a la inmigración ilegal.

La idea es que los progresistas aceptan más fácilmente la desviación de la norma, son más flexibles y tolerantes; rasgo de carácter que se manifestaría mediante un sencillo test.

Tengo serias dudas de que los progresistas sean más tolerantes que los conservadores. Aunque este sea el tópico comúnmente admitido, lo que observo es que los progresistas son al menos tan poco tolerantes con quienes discrepan de ellos como la mayoría de los mortales, si no más. (Un ejemplo entre miles, aquí.) Sin embargo, esto no invalida necesariamente el test de Ambridge. En mi caso, al menos, funcionó, pues respondí que la figura no era un círculo y, efectivamente, no tengo problema en definirme como conservador.

La figura de Ambridge quizá nos está indicando otra cosa. El progresista sería más partidario de la subjetividad y del relativismo, es decir, más proclive a considerar que no existe tanto una realidad objetiva indiscutible como diversos puntos de vista personales o culturales. El progresista sería por ello más sensible ante las emociones, en contraste con el conservador, que tendería a priorizar los hechos.

Esta caracterización me recuerda poderosamente a una tesis del gurú progresista George Lakoff. Este autor asocia el paradigma progresista con unos virtuales padres protectores, y el conservadurismo con un padre estricto. Los primeros aspiran fundamentalmente a que sus hijos sean felices, mientras que el segundo es más partidario de que sean fuertes y tengan éxitos mensurables (buenas calificaciones académicas, un buen empleo, etc.) Los primeros creen que concediendo más libertad a los hijos, y tratándolos con afecto, estos sabrán hallar por sí mismos el camino en la vida, y ganarán en autoestima. El segundo, en cambio, cree imprescindible la disciplina y el esfuerzo para fortalecer el carácter y ser competitivo en un mundo con frecuencia hostil. Va mucho más allá del “sentirse bien con uno mismo” que se nos vende hoy como la máxima aspiración.

El progresismo sugiere que los padres protectores aman más a sus hijos que el freudiano pater familias pintado por Lakoff, o al menos que empatizan más con ellos. Pero esto no es necesariamente así. Un padre exigente puede ser objetivamente preferible, en términos educativos, a unos padres “colegas”; cosa que a veces los hijos terminan reconociendo, con el tiempo. Decir “no” suele ser más difícil que decir “sí”; cuando un padre o una madre optan por lo primero lo hacen generalmente porque creen que es lo mejor para su hijo, no porque no tengan en cuenta sus sentimientos.

Los dos modelos de familia de Lakoff están estrechamente relacionados con las opiniones políticas sobre la educación, el gasto público, la defensa nacional, etc. El progresista se preocupa ante todo por que los parados reciban su subsidio; el conservador cree que lo importante es que encuentren trabajo, y garantizarles un subsidio permanente o muy duradero no parece la mejor manera de incentivarlos a ello. El progresista es partidario de un sistema educativo que respete la espontaneidad y fomente la creatividad de los alumnos. El conservador cree prioritario transmitir conocimientos y preparar a los jóvenes para el mercado laboral. El progresista es poco amigo del gasto militar, pues cree que puede avanzarse hacia una “cultura de la paz” mediante la educación y el diálogo, mientras que el conservador no lo ve ni mucho menos tan claro, y prefiere estar preparado para defenderse, llegado el caso.

Unos tienen sobre todo en cuenta los sentimientos de los desempleados, de los jóvenes, de las mujeres. Los otros piensan más en la necesidad del esfuerzo y la productividad, en las realidades de la vida y de la naturaleza humana, y a su modo creen que con ello promueven el bien y el interés general de manera más efectiva (aunque menos “simpática”) que los progresistas.

La sabiduría convencional asocia a los conservadores con el inmovilismo y a los progresistas con la innovación y el cambio, manteniéndose fiel al significado original de estas denominaciones. Pero me pregunto si el ser humano habría salido de las cavernas con los buenos sentimientos progresistas, si hubiera llegado a inventar la escritura o la rueda. En cualquier caso, no creo que hubiéramos llegado muy lejos con unas ruedas como la figura de Ambridge.

VERITAS LIBERABIT VOS

La democracia es mucho más que votar a unos representantes con poder para hacerse los espléndidos con el dinero de nuestros impuestos. Si hubiera que elegir un lema para el sistema de gobierno de las sociedades libres, sin duda deberían ser las palabras de Cristo: VERITAS LIBERABIT VOS. La verdad os hará libres. Sin verdad no hay libertad posible, ni democracia que no sea una burla. Toda tiranía se basa en la mentira sistemática, en la falsificación del presente y del pasado, en la manipulación del lenguaje y el maltrato de la lógica.

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