Nunca fue Franco

Exhumado el cadáver de Franco del Valle de los Caídos, el gobierno social-comunista va a por los benedictinos y “reflexiona” sobre si derribar la imponente cruz de 150 metros de altura. Muchos ya advirtieron que esa sería la secuencia de los acontecimientos. Lo que quizás no tantos han notado es que ni siquiera la exhumación de Franco era un ajuste de cuentas con la dictadura, como tal dictadura. A pesar de los embustes hiperbólicos que cuentan de ella, convirtiéndola en el régimen más sanguinario del siglo XX, comparable con la Camboya de Pol-Pot, el problema de la izquierda con Franco no es que fusilara a miles, que no fuera demócrata o reprimiera las libertades. Porque cuando cosas similares o peores las hacen otros dictadores, de Lenin a Maduro, bien que las relativizan o incluso las defienden. Cuando los socialistas, comunistas, anarquistas o etarras asesinaban, bien que eso no les gusta tanto recordarlo, o tratan de disculparlo, entenderlo, perdonarlo. No, el problema para esta gente “de progreso” no es que Franco fuera un dictador, sino que les ganó la guerra a los de su bando: les arruinó su plan de implantar su propia dictadura del proletariado, la de izquierdas, la buena. Franco, pese al apoyo que recibió de Hitler y Mussolini, no era fascista. Así lo admitía en petit comité, durante la guerra, incluso algún cuadro comunista, si hemos de creer a Hemingway. El ferrolano era para la izquierda algo mucho más despreciable: un hombre de ideas tradicionales, conservador y católico. Lo que odia por encima de todo la izquierda no es su régimen autoritario, sino las ideas o ejes en los que se sostuvo: el patriotismo, la familia, la fe. Algunos pretenden hacernos creer que no pueden sufrir la bandera rojigualda o el himno de España (muy anteriores al franquismo) porque les reabren la herida franquista, cuando es al revés: odian ese régimen porque primordialmente odian España, odian la Iglesia y odian la familia “patriarcal”. Pero el dictador, hay que reconocerlo, viene muy bien para desacreditar a las tres, así como para asustar a esa derecha formalita, autonomista y tirando a agnóstica que hasta la irrupción de Vox era la única que había. Hay que ver más allá de Franco. Hay que defender la Cruz contra la barbarie y la tiranía.

3 comentarios sobre “Nunca fue Franco

  1. Pues ya ves, paradojicamente, a mi me parece un motivo de esperanza. Me explico. Hasta ahora la izquierda ha dado la batalla cultural, ideológica y doctrinaria, sin concretarse mas que en los símbolos y en reinterpretar la semántica de las palabras, toda su batalla es virtual, de papel…..Ahora el objetivo es distinto, la Cruz no es sólo un símbolo, es un tremendo edificio y un lugar. Allí la batalla que se va a librar ya no es sólo de ideas, sino territorial y material. Veremos como mueven ellos asus tropas, las trincheras están todavía allí mismo.

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  2. Ahora que, pensándolo mejor, entiendo que si te compras un chalet en Galapagar, en zona natural protegida con vistas exclusivas, y al mirar por la ventana ves esa inmensa cruz, pues claro, te han de venir ganas de dinamitarla para paliar tanto odio y frustración

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