El filón de Vox

Hay una discusión sobre si Vox puede o debe crecer más a su izquierda que a su derecha. Barrunto que los que temen la lepenización de Vox, como los que la anhelan, se están precipitando. Antes de que se plantee esa posibilidad, si es que llega a plantearse, al partido presidido por Santiago Abascal le queda un filón de votantes casi inagotable, porque es creciente: el de todos aquellos que, no importa a quién hayan votado antes, acaban confesándote, casi a media voz, que “yo no soy de Vox, pero…” ¿Cuántas personas comparten muchas de las ideas fundamentales de la tercera fuerza en el Congreso, pero no lo saben, o quizás prefieren no saberlo? Cada vez son más quienes perciben que la ideología de género no tiene nada que ver con el feminismo de la igualdad de derechos, sino con una paranoia antimasculina explotada por la industria del activismo. Cada vez son más quienes comprenden que en los nacionalismos antiespañoles, al amparo de un concepto espurio de democracia, late un peligroso etnicismo, y que se los ha dejado ir demasiado lejos, desde hace demasiado tiempo. Cada vez son más quienes se dan cuenta de que la inmigración masiva, que nos venden como única fórmula para sostener el sistema de pensiones, y como insoslayable solidaridad, lo que por el momento está consiguiendo es que haya más subsidiados que cotizantes, que aumente la delincuencia y que nuestra cultura cristiana y humanista se vea hostigada desde dentro por el islam teocrático; todo ello sufrido en primera línea por los más humildes y vulnerables. Y cada vez son más quienes opinan que pretender abordar la historia no desde el conocimiento objetivo, sino desde las emociones y el sectarismo ideológico, es una grave irresponsabilidad. Pues bien, muchas de las personas que manifiestan semejantes inquietudes aseguran que no votan a Vox, o al menos se cuidan mucho de nombrarlo. ¿Por qué sucede esto? ¿Es que no son esas precisamente las ideas que sostiene Vox, no son justamente esas las legítimas preocupaciones que recoge, dándoles expresión? Lo cierto es que una mayoría social piensa (o más bien deja que la aplastante mayoría de medios lo piense por ella) que Vox no es que sea intelectualmente crítico con la ideología de género, sino que simplemente es machista, que pretende devolver a la mujer a un papel tradicional. Creen, porque se lo hacen creer, con obsesiva insistencia, que Vox no es meramente contrario a la inmigración ilegal, sino directamente xenófobo y racista, cruelmente insensible al drama de los inmigrantes africanos naufragados en el Mediterráneo. Que Vox no es en realidad antinacionalista, sino nacionalista español, y de un tipo no menos excluyente que los nacionalismos periféricos que combate. Y que Vox no critica la Ley de Memoria Histórica en defensa de la libertad de pensamiento y contra el guerracivilismo, sino que sencillamente no puede disimular su nostalgia franquista. Este es el monigote que el establishment político-mediático ha creado en suplantación de la verdad sobre Vox. Un partido de fachas, de machistas, de racistas. Normal que muchos de quienes reconocen inequívocamente sus opiniones en declaraciones de Abascal, Espinosa de los Monteros, Buxadé o Macarena Olona antepongan el cauteloso “yo no soy de Vox, pero…” A esto habría que añadir una argumentación algo más elaborada, sostenida por algunos autores liberales. Estos, como parte de su crítica al feminismo radical, a los nacionalismos, al multiculturalismo, etc., señalan al propio Vox como un indeseable efecto reaccionario de estos fenómenos, cuando no como su peor consecuencia. Vienen a decir algo así como lo siguiente: “¿Veis lo que habéis provocado con el feminismo de género? La aparición del neomachismo. ¿Veis a dónde nos lleva el multiculturalismo? Al resurgimiento de la xenofobia y del fascismo. ¿Veis los frutos de los nacionalismos periféricos? El regreso del casposo nacionalismo español.” Así pueden compartir muchas de las ideas de Vox, con su tirón popular, al mismo tiempo que proclaman su intachable pureza ideológica ante la élite progresista. El inevitable resultado, como no puede dejar de verse, es que determinadas posiciones acaban teniendo una representación política inferior a la que les correspondería, tanto por su verdadera popularidad como por su consistencia intelectual. La anomalía democrática no es que Vox sea tercera fuerza, sino probablemente que no sea la segunda o la primera; todavía.

7 comentarios sobre “El filón de Vox

  1. Carlos, VOX no es fascista ni tampoco abiertamente franquista, pero sí que alberga simpatías por el anterior régimen.

    Recordemos tuits como aquel famoso “Ya hemos pasao”, con ocasión de las últimas elecciones municipales,

    https://verne.elpais.com/verne/2019/05/27/articulo/1558942414_738277.html

    y el más reciente de Hermann Tertsch loando al franquismo:

    El recurrente mito de que en España “no quedaba odio”. Entonces… ¿por qué tanto alboroto con que se abran fosas comunes y exista cierto reconocimiento a las víctimas de la represión franquista? Los muertos del bando nacional ya tuvieron dicho reconocimiento durante la dictadura.

    Me recuerda a la delirante teoría de algunos simpatizantes republicanos en EEUU según la cual Obama fue un presidente sectario que “reavivó el racismo”… sencillamente delirante.

    La realidad palpable es que la gente que se siente de derechas en España se sigue identificando con Franco y el franquismo. No culpo a VOX por cortejar a ese “franquismo sociológico”, porque los liberal-conservadores como usted escasean. Pero no trate de negarlo.

    Y con esto no quiero decir que la izquierda española tenga impecables credenciales democráticas, como se ve en el apoyo a Cuba. Hay muy pocos demócratas convencidos, a un lado y a otro del espectro político.

    Saludos.

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    1. La Ley de Memoria Histórica no se reduce a enterrar dignamente a los muertos en fosas comunes. Es una ley que trata de imponer la visión de un bando de la guerra. Y sobre Obama, no creo que reavivara el racismo, sí que instrumentalizó la cuestión racial como vienen haciendo los demócratas desde que dejaron de ser el partido de los racistas sureños.

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    2. Si es cierto que mucha gente de derechas siente simpatía por el franquismo, pero no me atrevería a dar porcentajes. Yo desde luego no proceso esa simpatía, aunque considero, con datos por delante, que no todo fue malo ni mucho menos.
      Respecto a lo que comentas de las fosas comunes para ofrecer reconocimiento a las victimas de Franco, sin intentar reabrir heridas y odios….. no sé en que mundo vives.
      Ya te lo explico Carlos, es una ley sectaria, que pretende ir más allá del mero reconocimiento, que establece buenos y malos, y que señala a los que no opinan como ellos.

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      1. Me gustaría saber dónde están las loas al franquismo en el tuit de Tertsch.
        Nuestros padres y abuelos vivieron en general bien en esa época, incluyendo a los padres y abuelos de los que son antifranquistas con retraso (buena muestra de ello es el caso del abuelo de P. Iglesias).
        Por tanto si no se puede decir nada bueno de ella estamos falseando la historia y además bañando de ilegitimidad nuestra sociedad, lo que puede ser una dificultad muy seria para prosperar en el futuro.

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  2. Otro ejemplo del dudoso estilo de Vox, de parte de uno de sus simpatizantes más activos en redes:

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  3. Dice Oscar Cc: “ejemplo del dudoso estilo de Vox, de parte de uno de sus simpatizantes más activos en redes” Perdona Oscar eso que citas no es “dudoso estilo de Vox” es “dudoso estilo de alguien en concreto”

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  4. Cuando tenga tiempo ya haré un resumen de la postura de PIO MOA sobre la importancia de reconocer lo positivo del franquismo para que la democracia se pueda consolidar. Y reconocerlo sin fanatismo pero también sin complejos. Porque para complejos ya tenemos al PP. Ahora sólo añado a lo siguiente el que soy católico practicante y quiero morir siéndolo con la ayuda de Dios. Y para ello distingo entre una religión con 20 siglos de Historia con muchas sombras y muchísimos santos y actualmente con miles de mártires (sólo en Nigeria más de 3.000) y las declaraciones no dudosas sino desastrosas de un tal Jorge Bergoglio. Y algo parecido habrá que hacer en Vox.

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