El bulo fundacional

En su intento de neutralizar las críticas por su nefasta gestión de la epidemia, el gobierno arremete contra los que llama bulos. Ayer, Jueves Santo, Santiago Abascal le replicó a Pedro Sánchez que él llegó al poder gracias a un bulo: que no pactaría con Podemos.

La acusación, además de ser exacta, nos ilustra sobre la naturaleza esencial de la machacona cancioncilla oficial y oficiosa sobre los bulos. Son quienes utilizan la mentira, la manipulación y la sedación informativa de manera sistemática quienes más hablan de fake news, de bots y de conspiranoias de la ultra-ultraderecha para atacar a un cándido y desvalido gobierno progresista.

Pero aquí quiero contemplar este asunto de los bulos (en el sentido que utilizan dicha expresión las terminales de la izquierda) desde un punto de vista mucho más elevado, apuntando al que podríamos llamar bulo fundacional. Y este no es otro que el bulo de la ciencia, más conocido como el cientificismo. Alguno se preguntará qué tiene esto que ver. Pues le diré que ahí está la clave de todo.

Nadie mínimamente instruido puede desdeñar la ciencia, sus grandes logros tanto intelectuales como tecnológicos. Pero sí es por desgracia muy común entre las personas instruidas una concepción errónea de la actividad científica, que la convierte en un sucedáneo de la religión, y por ende en la depositaria de la única verdad.

La ciencia nos ha permitido descubrir grandes verdades, qué duda cabe. Hoy sabemos que nuestro planeta es una partícula insignificante perdida en un universo inconcebiblemente grande. Sabemos que los seres humanos, junto con los demás seres vivos, hemos surgido sobre la superficie de este planeta por un proceso evolutivo de miles de millones de años, probablemente a partir de un microorganismo ancestral. Sabemos igualmente que existe una estrecha correlación entre nuestros procesos mentales y la neuroquímica cerebral.

También conocemos bastante bien cómo funciona el sistema inmunitario, y hemos podido desarrollar vacunas y antibióticos que han conseguido aumentar la esperanza de vida humana como nunca en la historia. Esto no nos ha librado de la pandemia del Covid-19, pero existen esperanzas razonables de que se pueda obtener una vacuna o un fármaco que nos permita superar esta crisis planetaria.

Ahora bien, deslumbrados por tan espectaculares logros, muchos han caído en una idolatría de la ciencia que, en primer lugar, les lleva a extraer de ella conclusiones mucho más atrevidas de lo que permite su metodología, y en segundo lugar, alimenta unas expectativas desmesuradas sobre su capacidad para establecer una especie de paraíso terrenal. Se trata, como señala el filósofo de la ciencia Francisco José Soler, en su obra Mitología materialista de la ciencia (2013), “de una representación deformada de la ciencia, en la que se intenta hacer pasar por resultados científicos lo que no son más que interpretaciones particulares de los mismos”.

De la ciencia no se deduce, ni mucho menos, que todo es materia u otra sustancia o estructura carente de intencionalidad; no se deduce que no existen Dios ni el alma, ni que la conducta humana sea puramente determinista, y que por tanto el libre albedrío se reduzca a una ilusión. La ciencia tampoco nos puede ayudar lo más mínimo a distinguir entre el bien y el mal, ni por tanto es una guía infalible para alcanzar ningún paraíso, donde el mal haya sido completamente erradicado. La ciencia, sin duda, puede ayudarnos a hacer el bien, en la medida en que nos ayuda a prever mejor las consecuencias de nuestros actos. Pero no nos dice por qué unas consecuencias serían buenas o malas en sentido absoluto, es decir, independientemente de nuestros deseos o fines subjetivos.

La idolatría de la ciencia–digámoslo con claridad– es la madre o la hermana del progresismo. Esta ideología sostiene, de manera más o menos consciente o elaborada, que el ser humano, gracias al avance del conocimiento y a su extensión mediante la educación, podrá liberarse un día de todas las ataduras políticas, religiosas, económicas e incluso naturales que se interponen en el camino de la felicidad universal definitiva.

Ahora se comprenderá mejor lo que el progresismo entiende por bulos. Para él, existe una verdad indiscutible (la ciencia, el progreso) y todo lo que la cuestione o sea difícil de integrar en ella debe ser considerado bulo, cuento, engaño, superstición. Para el cientificista acabado, es decir, al mismo tiempo progresista, tan bulo es que el gobierno ha ocultado información sobre la epidemia y ha dificultado con sus torpes medidas el acceso a equipos de protección individual, tan bulo es que la ley de violencia de género favorece las denuncias falsas o que los inmigrantes cometen proporcionalmente más delitos que los nativos, tan bulo es todo eso como las creencias cristianas que tanto desprecia. Para el cientificista progresista, todo esto son embustes pueriles (cuando no malintencionados)  que ya han sido refutados de una vez para siempre en las instancias competentes, y en los que sólo pueden creer personas con déficits formativos o intelectuales.

Últimamente se ha puesto de moda entre los progres llamar “terraplanistas” a los que no pensamos como ellos, a los que no tragamos con el adoctrinamiento masivo producido por los medios de comunicación. Esta caricaturización no es casual. Realmente creen los progres que lo que ellos consideran verdades científicas y progresistas son indiscutibles, como si todas fueran del mismo rango que la verdad de que la Tierra es un esferoide. A fin de colocarse en un plano de superioridad intelectual, sitúan la legítima crítica al gobierno o a la izquierda en el mismo nivel que todas las majaderías o fantasías que pululan en internet (terraplanistas, terapias alternativas, visitantes extraterrestres, elucubraciones antisemitas, etc.), exceptuando, como se puede imaginar, los innumerables bulos de tendencia izquierdista.

Nada es más ridículo que el ignorante que da lecciones, cual maestro Ciruela. Y eso son el cientificista y el progresista, incluso los que son capaces de citar a Bunge o a Zizek, y hasta de haberlos leído. Son ignorantes porque, hayan estudiado mucho o poco, no entienden lo que es el conocimiento científico, y han basado en esa incomprensión radical la noción quimérica del progreso ilimitado del hombre. Por eso rechazan a la ligera como bulos, o tras un análisis superficial, todas esas noticias o rumores incómodos que les obligarían a replantearse sus queridos prejuicios cientificistas y progresistas.

8 comentarios sobre “El bulo fundacional

  1. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo en general salvo en el punto de lo que “sabemos”. En ese punto hablas de lo que “supuestamente saben” los científicos. Concrétamente:
    “Sabemos que los seres humanos, junto con los demás seres vivos, hemos surgido sobre la superficie de este planeta por un proceso evolutivo de miles de millones de años, probablemente a partir de un microorganismo ancestral”
    Sobre esto no hay demostración científica real, palpable. Porque el pasado “no escrito” no se puede observar y solo se pueden hacer conjeturas (así como pajas mentales varias). Simplemente se da por hecho en base a una manera de pensar y a unos resultados finales interpretables en una serie de campos. Y por supuesto, los progresistas encantados con las conclusiones “oficiales”, que toman como “verdad absoluta” para beneficio propio de su manera ver la vida (la evolución es uno de sus pilares).
    No se ha podido observar de ninguna manera que una forma de vida puede dar lugar a otra complétamente diferente. Tampoco se ha demostrado ni de lejos que la vida “puede aparecer sola, por procesos químicos, desde materia inerte” (por mucho que se lean por ahí cientos de artículos “científicos” que afirman ha sido así). Simplemente se consideran ambas como “hechos probados”.
    Estas dos cosas van asociadas, porque para los materialistas no puede haber un creador. Si la vida puede evolucionar “sola” entonces tiene que haber aparecido “sola”. O al revés. Si la vida puede aparecer sola, tiene que evolucionar sola. Porque claro, si para que aparezca una forma de vida tienen que juntarse todos los astros (es imposible, salvo que “algo” lo haya creado), entonces solo puede haber una sola forma de vida de inicio… Es la única explicación materialista posible sobre el origen de la vida y de todo lo demás.
    En realidad, lo único que sabemos a ciencia cierta (la de verdad, no el cientifismo del que hablas) es que en los organismos hay cambios (cambios, no inmensas mejoras reales). A partir de esos “cambios” (adaptación y variación) estos científicos extrapolan salvajemente la conclusión (no es una simple inferencia). Dan “por hecho” que si hay ligeros cambios en un “tipo de cosa viva” eso tiene que ser lo que de lugar a todas las formas de vida desde una sola forma inicial… Una vez más, partiendo de un punto de vista materialista no puede existir otra posibilidad.
    Los científicos (incluso los materialistas) “saben” de sobra (aunque se nieguen a aceptar la realidad) que esos cambios no producen la información suficiente (no producen información nueva real), como para que “algo” evolucione en otra cosa muy diferente. Ni en miles ni en millones de años. Ni pasito a pasito, ni de golpe. Porque esos cambios siempre son o bien negativos (aunque parezca “ganarse” algo, se pierden funciones y el organismo no mejora “de verdad”) o son neutros (se queda como estaba).
    El problema es que el materialismo naturalista viene vendiendo todo esto durante al menos desde hace 150 años, y con tanta extensión en el tiempo ha calado de tal manera que todo el mundo cree que la verdad va por ahí. El que disienta de esto es una especie de hereje que no sabe nada sobre “ciencia” ni sobre “la verdad irrefutable de la evolución” (tono irónico).
    En definitiva, de todas las “pruebas” que supuestamente lo demuestran, todas son interpretables de una manera o de la contraria. Ninguna es un resultado tipo 2+2 = 4.
    Te pongo un par de frases de científicos relacionadas con el asunto:
    “Even if all the data point to an intelligent designer, such a hypothesis is excluded from science because it is not naturalistic.
    “We take the side of [evolutionary] science in spite of the patent absurdity of some of its constructs … in spite of the tolerance of the scientific community for unsubstantiated just-so stories, because we have a prior commitment, a commitment to materialism … . Moreover, that materialism is absolute, for we cannot allow a Divine Foot in the door.”3
    Y no me extiendo más (ya ha sido demasiado), porque esto por sí solo daría para varios artículos 😉
    Saludos

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  2. Hola Carlos,
    Creo que has eliminado mi comentario. No sé si por estar fuera de lugar, por ser muy largo o porque no estás de acuerdo. Mis disculpas si ha habido algo fuera de lugar.

    Por otro lado, comentar que suelo estar de acuerdo en todo que dices en tu blog.

    Un saludo

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    1. Ha sido un error, ya lo he restablecido. Aunque ya que estamos, no estoy de acuerdo. No lo sabemos todo de la evolución, pero sí creo que los indicios de que todos los seres vivos han surgido por diferenciaciones de un ancestro común son abrumadores. Y para mí no se deduce de ello que no haya un proyecto inteligente en el origen de todo. Creo que el problema es que se pretende justificar la existencia de Dios basándose en los conocimientos de cada época. (Aristotelismo, geocentrismo, heliocentrismo, etc.) Cuando estos conocimientos son superados, algunos lo ven como una refutación del teísmo, cuando no es más que la superación de unos argumentos inválidos, y que encima no necesitábamos, en el fondo. Ahora el peligro puede venir de apegarnos demasiado a la teoría del Big Bang, en cosmología, que no es ni mucho menos la última palabra sobre el origen del universo. Otro problema viene con la DSI, demasiado condicionada por las ideas socialistas del siglo XIX, aunque las critique. También me parece imprudente el posicionamiento del Vaticano sobre el cambio climático antropogénico, una teoría que en las próximas décadas podría revelarse como una gran estafa.

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  3. Lo primero un buen artículo. Vivimos en la idolatría de la ciencia, aunque apuntaría que vivimos más en la “datocracia”.
    Por supuesto la ciencia tiene sus propias limitaciones, pero hay que tener claro que no busca “la verdad” simplemente el desvelar leyes, conceptos, cosas que están ahí, sus relaciones y entender de una forma más completa el mundo que nos rodea. La ciencia no es finalista.

    Al final las interpretaciones de la misma hechas por personas que dedican su completa vida a estudiar una pequeña y concreta parte de la realidad que nos rodea, por que no olvidemos que hay mucha especialización hoy día, son conceptos que la gente de a pie, no podemos a priori entender, ni extrapolar, hasta que no se divulga.

    Y aún así, para defender un tema concreto el campo de estudios es tan amplio que nos lleva bastante tiempo y lectura, sacar conclusiones y referencias para defender una opinión bien argumentada.

    El resto, que a mi modo de ver no corresponde solo a progres, si no a la gran mayoría de personas, es información de medios de comunicación, que respaldan sus contenidos en supuestos estudios, que pocas veces contrastamos de manera exhaustiva (en parte por que la gran mayoría de personas no sabe, ni tiene necesidad, ni acceso, a bases científicas, como profesionales de salud por ejemplo u otros ámbitos más específico), que llevan implícita la coletilla de “científicamente”.

    Creo que es muy importante distinguir, que es ciencia y que no lo es. Y no confundir la datocracia, utilizada muchas veces para crear una falsa sensación de veracidad, donde la mayoría de los ciudadanos progres y no progres hacemos inferencias condicionadas en gran parte por la agradable asociación a nuestras creencias, y por otro lado la ciencia académica a la cual muy poca gente de a pie tiene acceso, es especializada y compleja, para nada es narrativa, y es la herramienta para el entendimiento de la que actualmente disponemos.

    Quizá por englobar todo en el mismo saco, y no distinguir ciencia de datocracia, creemos que todo vale, que cualquier opinion sobre cualquier tema tiene el mismo rango de validez, y caemos en la tiranía del subjetivismo.

    P.D: con respecto al comentario del compañero sobre la evolución arriba, estoy de acuerdo en que ninguna de las teorías dentro de la evolución que existen es un 2+2=4, y eso define perfectamente el carácter de la ciencia, que ni es finalista, ni es verdad absoluta. Es cierto que la teoría sobre la evolución desde un antepasado común, de manera progresiva durante millones de años es la más aceptada por que en 150 años no ha aparecido otra teoría que pueda englobar como la teoría de la evolución y dar respuesta a las diferentes preguntas que se plantean conforme se realizan más y más descubrimientos. Y eso es lo bueno de la ciencia, que al final las teorías son falsables. Y aprovecho para recomendar un libro muy ilustrativo sobre este tema”Vida, la gran historia” de Juan Luis Arsuaga.

    Gracias

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    1. Álvaro, el problema está en que la ciencia hoy día es la “autoridad de la verdad”. Cualquier artículo escrito por un científico va a tener validez. Siempre y cuando hable en tono de “consenso científico”, ojo, que si no va por ahí, los científicos, la prensa y la gente lo va a crucificar y “dejará de tener validez”).

      Con todos mis respetos, después de haber leído muchísima información (en medios alternativos evidentemente), para mi la Teoría de la Evolución (a nivel de Macroevolución como aclaro en mi post – que es realmente la parte polémica), es una de las mayores equivocaciones del ser humano en toda su historia. Es suposición tras suposición. Conjetura tras conjetura. Es una cadena infinita de intentar encajar elementos, pasando de todo lo que está en contra de la misma (que son más cosas en contra que a favor). La “TdE” es filosofía en 99%, apenas hay ciencia. El 1% restante es algo que todos aprueban, pero no tiene nada que ver con que una cosa inferior evolucione en otra superior (y totalmente diferente).

      Aquí solo hay dos posibilidades: o todo esto ha sido creado; o ha aparecido todo solo, de la nada. Para el segundo caso solo puede existir la posibilidad de la evolución en toda su extensión, y como la ideología que domina hoy en día es de carácter materialista, de ahí que no se eche abajo la mayor parte de la Teoría. Para la primera posibilidad, todo esto puede haber sido creado (así como “diversificado” en cuanto a las especies) de cualquiera de las maneras. Pero las diferentes variantes de la segunda se descartan de pleno, por la simple razón de que desde hace siglo y medio han llegado al “acuerdo” de que la ciencia solo puede / debe explicar los fenómenos desde un punto de vista natural / material, lo que limita complétamente las posibilidades de explicar realmente como hemos aparecido aquí.

      Gracias por el libro de Arsuaga, pero simplemente echando un vistazo a lo que suele escribir sobre el tema es un pro-evolucionista, así que todos sus argumentos me los conozco de sobra.

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  4. Agradezco tu opinión.

    Yo no he leído muchísima información en medios alternativos. Si que una parte de mi trabajo es la investigación (en este caso en fisioterapia, que no tiene nada que ver aquí), y me gustaría aclarar que la ciencia por supuesto no es la panacea, ni pretende explicarlo todo, y por ello siguen existiendo, la filosofía, la historia, las artes…

    La tiranía de la ciencia, más bien es la tiranía de los medios, y de la polarización de opiniones. Una cosa es que se argumente en base a 5 libros divulgativos, otra cosa es que se haga en base a 20 artículos científicos válidos. Lo segundo por supuesto, solo podrá hacerse en temas concretísimos, y muy especializados de una rama del conocimiento. Cosa que es completamente inútil para argumentar una opinión narrativa sobre cualquier tema a nivel político, social, filosófico… Lo primero no es tiranía de la ciencia, por que no es argumentar sobre ningún tema discutible en base a investigación. Es una inferencia y una opinión que se argumenta y se construye en base sobre todo a afinidad de creencias personales. Por eso la gran mayoría de personas normales, no utilizamos la ciencia en nuestras argumentaciones, y lo que hacemos es sesgar la información a la que accedemos, para respaldar nuestras creencias.

    Creo que es importante que se distinga, que es una argumentación científica, y que no lo es. La primera no se usa el 99% de las veces, simplemente por que es inaccesible a la gente de a pie, y por que los de a pie, no vamos a discutir sobre temas tan especializados.

    En cuanto al tema de la evolución, del que repito no soy para nada experto, me gustaría señalar también que si la TdE sigue vigente, es por que las alternativas que existen no engloban de manera coherente la gran mayoría de los hechos. Es cierto que en algunos puntos, existe controversia y otros están sin explicar, y por eso mismo no hay nada definitivo, ni muchísimo menos irremplazable. Discrepo en que la TdE esté en la posición actualmente simplemente por que exista una tiranía de la ciencia. Está por que la alternativa a ella, tiene un mayor porcentaje si cabe de filosofía.

    La ciencia solo puede explicar fenómenos desde un punto de vista materialista por que una de las premisas es que debe ser medible y cuantificable. Por eso no sirve para explicarlo todo, y entender eso es importante para dejar quizá de ensalzarla o malinterpretarla.

    Un saludo.

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    1. Estoy de acuerdo contigo en que la ciencia solo puede (debe) explicar fenómenos materiales. Y lo hace muy bien cuando hablamos de “demostraciones palpables” y utilizables en la vida real. Los medicamentos, los tratamientos, los avances tecnológicos, las Teorías o Leyes que se basan en las matemáticas y en la física. Por ejemplo la Ley de la gravedad, aunque las fórmulas no fuesen exactas (sea o fuese mejorable) sabemos que existe y funciona de esa manera. Porque lo vemos, lo “observamos”, lo intuimos, incluso si no lo hubieramos estudiado nunca. Es decir, aunque todavía estuviera en pañales sabemos que los tiros van por ahí y no por lo contrario.

      El problema aparece cuando se intenta explicar mediante la ciencia toda la historia del ser humano, de los diferentes seres vivos, elementos que conforman este planeta y del universo, en una época que no ha podido ser observada. Y al mismo tiempo no se deja alternativa a otras posibilidades porque “no son científicas”. Cuando para intentar explicar lo ocurrido, los científicos solo tiran de “filosofía” en la mayor parte de sus razonamientos o artículos utilizando jerga científica para aparentar un falso halo de veracidad. Es decir, también hay que saber distinguir entre “opinión científica” y “demostración científica”.

      Ese problema se agrava cuando todo el mundo lo utiliza como “verdad” desde hace siglos, para desacreditar u otorgar crédito a unas u otras “creencias”. Y es un problema porque eso puede cambiar la percepción de la realidad de la gente. Esto es, si no tienes una verdad mejor que la que había, no me vendas algo que probablemente sea “mentira” (apoyándote en el privilegio que tiene la ciencia hoy día). Porque eso se llama manipular (sea o no a propósito).

      Tampoco nos podemos fiar de qué artículos científicos son realmente válidos en ciertos terrenos como el que comentamos. Porque por mucho “consenso” que exista, eso no es argumento para otorgarle validez y veracidad. Sabemos de sobra la cantidad de veces que se ha equivocado el ser humano en cualquiera de los ámbitos, así como también sabemos que cualquier “idea” (religiosa o no religiosa ojo) puede ser llevada al extremo por gran cantidad de gente.

      Respecto a la TdE suavizas demasiado la controversia existente. Precisamente la parte más importante es la que tiraría abajo prácticamente toda la Teoría (solo quedaría algo que no se podría llamar “evolución”). No es que solo “falten algunos elementos” para completarla. Es que los tiros no van por donde los evolucionistas se empecinan en avanzar. Lo que ocurre es que lleva siglos en vigor, y entre los diferentes ámbitos de actuación (biología, paleontología, ADN, origen de la vida…) han hichado una pelota que cada vez es más grande.

      Cuesta mucho creer que “todos” estén equivocados. Es más fácil pensar que si abarca tantos campos, es que es muy completa (cuando en todos y cada uno se parten de mil suposiciones). Mientras domine el materialismo, no hay ninguna alternativa que pueda competir contra esto. Es lo que se llama pensamiento en grupo. Como muchos lo piensan tiene que ser cierto. No se puede llevar la contraria a algo tan “evolucionado” (valgame la expresión)

      Un ejemplo parecido ocurrió en informática. Cuando todo estaba en bragas (años 80) y había competencia de diferentes marcas y plataformas muy diferentes, se unieron la mayor parte de fabricantes para vender PC’s y compatibles. Aunque la plataforma de la que partieron era mucho más primitiva que otras más avanzadas, arrasaron el mercado por la simple razón de que todos se unieron con el mismo interés. Con esto no hay quien “compita” o proponga alternativas. Ya está todo el pescado vendido.

      No debes estar al tanto de la censura que existe en otros países (como EEUU) cuando un científico se posiciona en contra de la TdE. Muchos (que en realidad están en contra) se lo callan porque les va el trabajo en ello (sí, allí si alguien se posiciona cláramente en contra de eso, lo pueden echar a la calle). Creo que a España todas estas cosas llegan bastantes años después.

      Ha habido científicos con grandes conocimientos que han pasado de ser evolucionistas acérrimos a pasar al bando “contrario” porque ven la TdE como algo imposible (¿no te parece curioso que un científico – en base a datos científicos – se pase al bando de “otras teorías menos elaboradas”?). A alguno incluso le han eliminado su ficha de la wikipedia. A otros, les han echado a la calle por “sus creencías” o por estar en contra del consenso (da igual que tengan argumentos coherentes). Etc, etc. Así que sí, sí que existe censura en la ciencia. Y existe censura por la simple razón de que también la hay en cualquier otro ámbito de la vida.

      Estamos de acuerdo en que el ser humano se basa en creencias. Pero los científicos también tienen sus “creencias” aunque no sean religiosas. No son seres de luz.

      Saludos

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