De manadas y muchedumbres

Tres años y tres juicios después de los hechos, los miembros del grupo conocido como “la Manada” han sido condenados por el Tribunal Supremo a quince años de cárcel, por agresión sexual contra una joven, durante las fiestas de San Fermín de 2016. Algunos creen que los jueces se han dejado influir por las manifestaciones callejeras, esas que se echan de menos contra otras “manadas” integradas por inmigrantes, bien es cierto que mucho menos aireadas por los medios de comunicación.

Otra posibilidad, no incompatible con esa, es que los magistrados hayan especulado con las previsibles reacciones a una sentencia que todavía no han dictado: la del juicio contra el referéndum ilegal de Cataluña. Pues si el Tribunal Supremo no hubiera apreciado agresión sexual y después, en la futura sentencia contra los separatistas, dictaminase que hubo rebelión (caracterizada por existir violencia) no me cabe la menor duda de que muchos compararían escandalizados ambos fallos judiciales, aunque no tengan nada que ver.

Es fácil imaginar algunas de las cosas que se dirían. Como mínimo, tacharían al tribunal de “misógino” y “franquista”, por no considerar violación que entre cinco individuos de fuerte complexión penetren a una mujer indefensa varias veces, y en cambio sí apreciar violencia en unos “pacíficos ciudadanos ” que ejercieron su “derecho democrático al voto”.

No sé cuál será la sentencia en el juicio contra el golpe de Estado del 1-O, pero es obvio que los jueces, hayan pensado o no en ello, al haber optado por un fallo más duro en el caso de “la Manada”, se han vacunado ante esas burdas descalificaciones del lado de quienes simpatizan o son más comprensivos con los políticos catalanes encausados.

A decir verdad, no veo claro que los hechos de Pamplona sean equiparables penalmente a la agresión cometida por un individuo o grupo que asalta a una mujer desprevenida y la viola, haciendo uso de su fuerza o de amenazas. En este caso, soy partidario de la cadena perpetua, porque la experiencia demuestra que quien comete un crimen semejante no se reinserta jamás, sino que reincide en cuanto se ve en libertad, aunque sea condicional. Ahora bien, los integrantes de “la Manada”, por muy despreciables que me parezcan, no encajan en el perfil del violador en serie.

Sin embargo, es evidente que ahora resultaría  aún más difícil de comprender una sentencia que no apreciara violencia en el juicio por el referéndum ilegal. Si en unas circunstancias se entiende que el mero hecho de la superioridad física y numérica de los acusados es indicativo de agresión sexual, y no un mero abuso, en las otras, por distintas que sean, resultaría difícil argumentar que las muchedumbres que obstruyeron físicamente la acción de la policía y de la Justicia el 1 de octubre del 2017 y los días previos, como en los disturbios ante la Consejería de Hacienda del 20 y 21 de setiembre, se limitaban a manifestarse de manera “pacífica y festiva”.

Entiéndaseme. No se requiere en absoluto la sentencia de “la Manada” para afirmar que en el golpe de Estado de Cataluña hubo delito de rebelión. Pero sí cabe confiar en que el Tribunal Supremo sea tan sutil en su apreciación de la violencia en estos hechos como lo ha sido en los de Pamplona.

2 comentarios sobre “De manadas y muchedumbres

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s