¿A quién beneficia la teoría del pucherazo?

Desde que se conocieron los resultados de las elecciones generales han proliferado las especulaciones en redes sociales sobre un pucherazo o fraude electoral. Hay que distinguir estas teorías de la conspiración de informaciones sobre irregularidades en algunos colegios electorales. Aquí hablaré sólo de quienes sostienen que hubo un fraude centralizado y a gran escala.

Algunas de estas especulaciones se basan en sugerir manipulaciones perpetradas por las empresas encargadas de la obtención y difusión del escrutinio, olvidando que las actas y una copia de las mismas son verificadas por separado, sin la intervención de esas empresas, por lo que no serviría de nada que manipularan los datos que reciben.

Otros rumores se basan en que supuestamente se habrían difundido resultados exactos antes de que finalizara el escrutinio (¿En qué medios? ¿Dónde están los vídeos?). Pero semejante proceder sería la cosa más absurda en quien estuviera interesado en perpetrar un fraude. ¿Qué ganaría con levantar sospechas no esperando unas pocas horas a la finalización del escrutinio?

Tenemos luego los análisis numéricos de los resultados. Me han llegado tres con métodos distintos. El primero, y el único un poco serio (por eso es el único que enlazaré), se debe a Javier Cuesta, quien lo publicó en laopinionpolitica.es. Cuesta analiza el incremento de votos de los partidos de izquierdas en relación con la participación, y llega a la conclusión sorprendente de que sólo el 1,9 % de los nuevos votantes optaron por partidos de derechas, PP, Cs y Vox. Es decir, que el PSOE capitalizó prácticamente todo el incremento de participación. También le parece notable la enorme pérdida de votos de Cs en Cataluña, en comparación con las pasadas autonómicas.

Cuesta reconoce que nada de eso es imposible, pero no descarta que pueda haber habido una manipulación de los votos por correo, que es “la única debilidad real del sistema”. Sea como sea, aunque su análisis merece ser tenido en cuenta, lo cierto es que no aporta ninguna prueba de pucherazo electoral.

El segundo análisis numerológico que me ha llegado se basa en un burdo error. Se denuncia un “extravío” de más de un millón y medio de votos al aplicar el porcentaje de participación (75,75 %) al censo total, es decir, tanto a residentes en España como a residentes en el extranjero (dos millones, aproximadamente), que evidentemente ese día no acudieron a los colegios electorales.

El tercero ya entra en el terreno de la seudociencia. Se trata de un análisis del número de escaños que encuentra una serie de coincidencias, como que los principales grupos parlamentarios son múltiplos de tres, y que la suma de algunos de ellos es igual a la de otros. Estas coincidencias las expresan con unas fórmulas que llaman “algoritmo”, sugiriendo que no son aleatorias, sino artificiales con una probabilidad superior al 99 %, aunque no aclaran cómo la calculan.

Un problema de esta teoría es que no explica por qué se necesita semejante “algoritmo” en lugar de que los autores del fraude simplemente elijan los escaños que les convienen. En segundo lugar, cabe decir que si tomamos un grupo de números naturales enteros inferior a 350 (número de diputados del Congreso), lo raro sería que no encontráramos coincidencias. Sólo un verdadero matemático, y no los youtubers que andan difundiendo estas cábalas, podría decirnos si son producto del azar o nos indican algún tipo de intencionalidad. Por si esto no fuera suficiente, conviene señalar que en uno de los sitios webs donde se divulga la teoría del algoritmo se defienden también cosas como la existencia de “bases secretas” en la Luna y en Marte.

Creo que el anterior resumen basta para poner en su sitio este tipo de elucubraciones sobre un posible pucherazo electoral. Pruebas no hay ninguna, suposiciones muchas, y fantasía, bastante. Pero conviene ir más allá del aspecto chusco de la cuestión y preguntarse a quién benefician estas teorías.

En mi opinión, la cosa está clara. La gente que crea que realmente ha habido un pucherazo pensará que no vale la pena votar. Y esto sucederá especialmente con votantes de Vox, que son los principales destinatarios de estas teorías conspirativas; algunos de ellos incluso contribuyen a difundirlas, sin duda de buena fe. Y los beneficiarios objetivos son los partidos tradicionales, especialmente el PSOE y el PP.

Es de notar que algunos medios digitales que principalmente apoyan la teoría del pucherazo son de ultraderecha, pero esta vez ultraderecha de verdad, no como el espantajo que los progres gustan de agitar contra Vox. La ultraderecha en sentido estricto se reconoce fácilmente por su crítica a lo que llama el “neoliberalismo” y también, casi siempre, por su antisemitismo. Esta extrema derecha cada vez oculta menos su antipatía hacia Vox, al que por su programa económico liberal y por sus guiños proisraelíes, tacha de ser una fuerza más del “sistema anglosionista”, por parodiar su jerga. Y ahora aprovecha que Abascal y los suyos, muy sensatamente, no están por la labor de impugnar los resultados electorales, para acusarlos de ser también la “derechita cobarde”.

Con ello, no es difícil sembrar la división en los foros de simpatizantes de Vox, si un número considerable de ellos tiende a creer en la teoría del pucherazo y participa en las manifestaciones que una plataforma llamada Elecciones Transparentes ha convocado para el próximo domingo, con el fin de denunciar el supuesto fraude electoral.

Aunque no quisiera caer en otra forma de conspiranoia como la que critico, no puedo menos que recordar algo sabido: y es que los grupos extraparlamentarios radicales, tanto de izquierdas como de derechas, suelen estar infiltrados por la policía y los servicios secretos. Es una forma clásica de tenerlos más o menos controlados, pero también permite instrumentalizarlos con fines más oscuros. Aunque no tengamos ninguna prueba de ello, es un motivo más para ser cautelosos ante las teorías del pucherazo, que sólo sirven para desmoralizar y convencer a algunos de que no sirve de nada votar a Vox. No deberíamos caer en esa trampa, bajo ningún concepto.

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2 comentarios sobre “¿A quién beneficia la teoría del pucherazo?

  1. Veo que no hay ningún argumento para explicar las sumas maravillosas, no una suma al azar, sino varias sumas que sumadas suponen una coincidencia que parece la de las Constantes de la Naturaleza. Realmente necesitamos un matemático aquí.

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