La familia en el acuerdo entre el PP y Vox

El acuerdo entre el PP y Vox para la investidura del presidente de la Junta de Andalucía contiene bastantes puntos muy genéricos que pueden acabar traducidos en nada o en muy poca cosa. Llaman también la atención sus omisiones, en especial la sustitución de la ley andaluza de violencia de género por otra que abarque la violencia intrafamiliar, como proponía Vox.

Pese a ello, no es un mal acuerdo para el partido presidido por Santiago Abascal, si tenemos en cuenta la correlación de fuerzas y el riesgo que suponía una repetición de las elecciones. Y sobre todo no está mal porque Vox, sin renunciar a ninguna de sus propuestas excluidas del texto pactado, ha conseguido incluir en él varios temas que hasta ahora eran prácticamente tabúes. Estos son la eliminación de chiringuitos administrativos y subvenciones arbitrarias, la defensa de la libertad educativa contra las imposiciones ideológicas, la protección de la familia y el fomento de la natalidad, la lucha contra la inmigración ilegal y la sustitución de la totalitaria ley de memoria histórica por otra de “concordia”.

De entre todos estos temas, el más importante sin duda es la protección de la familia y la natalidad, el principal frente donde hoy se libra la batalla cultural, directamente relacionado con la ideología de género, del cual la ley de violencia de género no es más que uno de sus frutos podridos. También está conectada esa cuestión con el multiculturalismo institucional que nos vende la inmigración de reemplazo como la “solución” al envejecimiento dempográfico, cuando no es más que una de sus consecuencias, preñada de incertidumbres y amenazas. Se trata de los puntos 17 al 20, que para comodidad del lector copio aquí:

17. Implementar un Plan Integral de Apoyo a las Familias que tenga entre sus ejes fundamentales el fomento de la natalidad y que incluya medidas como la ampliación de la gratuidad educativa de los 0 a 3 años, la ampliación de red de guarderías y beneficios fiscales a las familias, en especial a las numerosas.

18. Crear una Consejería de Familia.

19. Desarrollar un Plan Andaluz de Adopción.

20. Poner en marcha un sistema de atención a mujeres con embarazos no deseados que les proporcione información, asistencia y alternativas socioeconómicas.

No me cabe ninguna duda de que el gobierno del Partido Popular y Ciudadanos intentará aguar, cuando no desnaturalizar, el carácter de estas propuestas, y aquí es donde Vox deberá emplearse a fondo, poniendo en evidencia a ambas formaciones cuando sea necesario y manteniendo vivo un debate que sacuda a una sociedad adormecida por el martilleo ideológico incesante y el entretenimiento embrutecedor.

Javier Maroto, en intervenciones en medios y en las redes sociales, ya ha prefigurado la estrategia que seguirá el PP, de la mano con C’s. Respecto a los puntos 17 y 18, ha afirmado que se refiere a “todas las familias”, tanto la “tradicional” como las monoparentales, homoparentales y reconstituidas.

Por su parte, Javier Ortega Smith, preguntado al día siguiente en RNE por esas declaraciones, también ha dado una pista significativa de cuál será la respuesta de Vox: sin entrar en polémicas con la concepción de familia del señor Maroto (cosa natural, a pocas horas de pactar con su partido), ha señalado, en pocas palabras, la importancia crucial del fomento de la natalidad.

En efecto, cuando hablamos de familia, o bien hablamos de niños o bien no tiene sentido crear ninguna Consejería, ni multiplicar leyes, ni gastar dinero público en ayudas. Ahora bien, las familias que más hijos tienen, por lo general, son las formadas por parejas heterosexuales estables, en especial las casadas. Y no sólo son más fecundas, sino que, también por lo general, son las más adecuadas para la felicidad y el desarrollo de los niños, digan lo que digan Maroto y el de la moto.

No se trata de excluir a nadie, sino de favorecer lo que es mejor para los menores y para el futuro de la sociedad. Los adultos que, por la razón que sea, asumen en solitario la crianza de un hijo, merecen ser apoyados, al igual que los que han formado una nueva familia, tras la ruptura de una anterior. Pero es absurdo pretender que para un niño resulta indiferente carecer de su padre o de su madre biológicos, por la causa que sea. No digamos ya fomentar experimentos deshumanizadores como los vientres de alquiler.

Si ha de existir una Consejería de Familia, que sea para contribuir a que nazcan más niños y para que se críen a ser posible en el mejor entorno para ellos, el cual no es otro que la familia natural o “ecológica”, como la llama Alicia Rubio. Es decir, la formada preferiblemente por la unión estable del padre y la madre biológicos. Si no es para esto, mejor que no exista: nos ahorraremos otro organismo superfluo.

Desde luego, sería un error pensar que el gravísimo problema de la baja natalidad se resuelve exclusivamente con ayudas económicas. Pero por ahí también se empieza: es vital favorecer una mentalidad profamilia y natalista. Y las medidas socioeconómicas, aparte de su mayor o menor eficacia directa, transmiten implícitamente un mensaje fundamental, aunque incomprensiblemente olvidado por una sociedad abonada a un carpe diem de tono cada vez más nihilista: el mensaje de que, a pesar de todas las dificultades y sacrificios que suponga, no hay nada más importante ni maravilloso que traer niños al mundo, pues obviamente no existe ningún futuro sin ellos.

Análogas consideraciones valen para los puntos 18 y 20. Asesorar a las mujeres con embarazos no deseados tiene que estar orientado sin tapujos a reducir el número de abortos, mientras el aborto sea legal, informándoles objetivamente de las implicaciones de sus decisiones y ofreciéndoles todas las alternativas imaginables, incluida la cesión del bebé en adopción.

Si el PP y C’s tratan de crear otro organismo más, copado por ideólogos abortistas, para engañar miserablemente a las madres diciéndoles que el aborto es algo bueno, seguro e indoloro, mejor que no. Ya tenemos bastante de esta clase de burocracia siniestra al servicio de la industria de la muerte. Vox no toleraría, estoy convencido de ello, que su acuerdo de investidura terminara en semejante fraude.

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Un comentario sobre “La familia en el acuerdo entre el PP y Vox

  1. Lo que yo creo que va a pasar:

    Medida 17. Revertir la tendencia actual de natalidad es imposible. Se gastará dinero en más guarderías y en dar dinero a las familias con más de uno o dos hijos (que igualmente los hubieran tenido sin darles dinero).

    Medida 18. Gasto de dinero en campañas para que el personal vea que la Consejería de la Familia sirve para algo. Igualdad entre familias de padres de disinto sexo y “padres” del mismo sexo.

    Medida 19. Las parejas que adopten lo serán, en igualdad de condiciones, las formadas por integrantes de distinto sexo e integrantes del mismo sexo.

    Medida 20. Puede que sea la única positiva. Aunque también es posible que el informador se limite a decirle lo que puede hacer (abortar o no) de forma completamente aséptica.

    Y todo esto Vox lo sabe. Pero lo ha apoyado con la vista puesta en las elecciones municipales, autonómicas y europeas y después en las elecciones generales. Porque si hacían lo que dijeron que iban a hacer el resultado eran nuevas elecciones andaluzas con el PSOE al frente de la Junta, Vox en la irrelevancia y sus votantes huyendo en masa en comicios futuros al voto util al PP. Pragmatismo puro y duro. Una cosa se dice en campaña y otra se hace después de las elecciones.

    En cuatro años estarán haciendo lo mismo que el PP… o directamente dentro del PP.

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