¿Tanto cuesta leerse el programa de Vox?

Dice Álvaro Vargas Llosa en ABC que “Vox no es fascista, pero es la dimensión iliberal de la derecha española.” Y basa su afirmación en la propuesta de Vox de suprimir las comunidades autónomas, en su defensa de la soberanía nacional frente a las intromisiones de Bruselas y en que ha recibido “votos de izquierda” en las elecciones andaluzas.

Lo último me deja perplejo. Por lo visto, ser de izquierdas sería una esencia inmutable de la persona, como la etnia o el sexo biológico, si es que hay otro. Don Álvaro coincidiría de algún modo con esos progresistas que opinan que un obrero que vota a la derecha tiene que ser idiota. Pero no hay que descartar otra explicación: también se puede dejar de ser de izquierdas, especialmente cuando te das cuenta de que te han estado engañando.

Respecto a la cuestión territorial, si identificamos sin más descentralización con liberalismo, las guerras del siglo XIX entre liberales y carlistas serían sencillamente ininteligibles. Pero dejando de lado esto, Vox no se opone a la descentralización per se, sino a la fragmentación y la cesión de la soberanía nacional, que es algo distinto. Un cierto grado de descentralización administrativa, con municipios y diputaciones provinciales dotados de importantes competencias, es perfectamente compatible con la existencia de un único parlamento y un único gobierno.

Por lo demás, Vox no es un partido eurófobo, no propone un referéndum sobre nuestra continuidad en la UE, ni volver a la peseta. Pero se alinea con el grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría), países que no están dispuestos a que desde Bruselas les impongan la ideología de género, el abortismo ni cuotas de inmigrantes musulmanes, que ya sabemos lo liberales que son.

En el párrafo final de su artículo, el hijo del gran novelista se pregunta: “¿Qué deben hacer los liberales frente a Vox?” Y seguidamente se autorresponde: “Seguir en lo suyo: defender las libertades, la Constitución, la España europeísta, la libre empresa y el libre comercio, una creciente libertad de elección en temas que antes eran tabú, como la educación y la sanidad, y la reforma valiente de un Estado del bienestar desbordado por la realidad.”

Pues bien, dejando de lado la cursilería de “la España europeísta”, que puede significar cualquier cosa y nada, da la casualidad de que Vox defiende todos esos puntos de manera mucho más clara y decidida que ningún partido con representación en las Cortes.

Vox es el único partido que propone derogar las liberticidas leyes de Memoria Histórica y de Violencia de Género, que imponen una auténtica dictadura del pensamiento y que, en caso de la segunda, cuestiona principios tan básicos del liberalismo como la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia.

Vox es el partido que ha defendido más decididamente nuestra Constitución, siendo el único que se ha presentado como acusación popular contra los golpistas separatistas de Cataluña.

Vox es el partido que defiende el recorte de impuestos más drástico, además de la eliminación de cinco normas reguladoras del comercio y la industria por cada una nueva que se promulgue, la liberalización del suelo y la protección de la propiedad privada frente a la okupación y los asaltos a viviendas.

Vox defiende también el cheque escolar, la fórmula que otorga mayor libertad a los padres para elegir la educación de sus hijos, garantizando al mismo tiempo el acceso universal a la enseñanza.

Vox es el único partido que defiende un sistema mixto de pensiones (de reparto y basado en el ahorro privado). Todavía me acuerdo del famoso debate entre Pizarro y Solbes en las elecciones generales de 2008, donde el supuesto gran fichaje liberal del PP renegó despavorido de haber propuesto jamás algo semejante.

Si a pesar de todo ello Vox es un partido “iliberal”, el Partido Popular y Ciudadanos deben ser marxista-leninistas de línea dura. Sin embargo, a don Álvaro lo que le preocupa es Vox, y no el PP que teniendo mayoría absoluta subió los impuestos y mantuvo todas las leyes liberticidas de Rodríguez Zapatero.

Posiblemente muchos votantes de Vox lo hayan votado ante todo por su discurso patriótico y su firmeza frente al separatismo catalán; puede incluso que desconozcan las medidas más liberales de su programa. Pero barrunto que Álvaro Vargas Llosa tampoco se lo ha leído.

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Un comentario sobre “¿Tanto cuesta leerse el programa de Vox?

  1. Creo que Vox es un partido de extrema derecha, liberal en lo económico y superconservador en todo lo demás (https://elrincondelalibertad.blogspot.com/2018/10/seis-puntos-mas-dos-que-demuestran-que.html). No creo que sea un partido fascista, ni (por ahora) violento, ni tampoco (también por ahora) un peligro para la democracia española (https://elrincondelalibertad.blogspot.com/2018/12/es-vox-un-partido-fascista.html); eso sí, como digo en el artículo enlazado Podemos me parece muchísimo más peligroso para la democracia, violento y extremista que Vox (y casi todos los que critican a Vox callan ante eso, lo que me parece una auténtica hipocresía). Además, tenemos a Pedro Sánchez hablando contra Vox (y contra los posibles pactos de PP y Cs con Vox), mientras él pacta con extremistas violentos de izquierda, secesionistas cada vez más violentos y filoterroristas.

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