Adiós a la derecha de plástico

Pedro Sánchez ha excluido el Crucifijo y la Biblia en su acto de toma de posesión como presidente del gobierno. Las reacciones progres felicitándose de manera más o menos contenida por esta opción protocolaria eran perfectamente previsibles. Pero también lo era la típica reacción inepta de cierta derecha. La de quienes se ponen estupendos ironizando sobre las preocupaciones de los que trabajan en un andamio. La de quienes aseguran, a fin de cuentas, que eso es una auténtica chorrada, que lo que importa a los españoles es que haya empleo y se reduzcan las listas de espera sanitarias, y no si Sánchez promete o jura por Dios, por Krishna o por la Energía Cósmica.

Esta es la derecha que nos ha llevado hasta aquí. La derecha sociológica que no cree en nada, para la cual nada es importante salvo la economía. No es importante el aborto, no es importante si los niños tienen un padre y una madre, no es importante si no pueden estudiar en español en España, no es importante nada salvo los datos del empleo, del crecimiento del PIB y la prima de riesgo. Una derecha que no se distingue en nada esencial del mezquino materialismo del progresismo imperante. Una derecha que ha sustituido el rosario o las figuras de vírgenes y santos por atrapasueños, herraduras o tripudos budas de plástico. O por un ateísmo que más bien debería denominarse egoteísmo, el culto al Yo como medida de todas las cosas.

Me adelanto a los pedantes: Lo sé, España no es un Estado confesional; Sánchez puede tomar posesión de su cargo como le dé la gana, dentro de la ley. Seguramente Albert Rivera hará lo mismo si un día es elegido presidente del gobierno. Pero eso no implica que a otros nos tenga que dar igual ni que el protocolo sea irrelevante. Se empieza descuidando las formas y se acaba descuidando el fondo. Esto se ha sabido toda la vida hasta que los niñatos del 68 y sus alumnos conquistaron a la opinión pública con su balbuciente credo espontaneísta, para luego conquistar los sillones y las moquetas. Incluidas las de Ferraz y las de Génova.

Es cierto que Mariano Rajoy juró su cargo sobre la Biblia; que él, como católico nominal, aún guardó algunas formas. Pero siempre gobernó pensando únicamente en el hombre-masa impío y satisfecho de sí mismo que ya describió lúcidamente Ortega abarrotando las terrazas, los estadios y las playas, antes de la última guerra mundial. Por eso no siento pena alguna por la caída de un dirigente que no tuvo otra ambición que la de encarnar a ese lector del Marca que si un día en la vida se topara por casualidad con el nombre de Tomás de Kempis, pensaría que es un futbolista.

No siento la menor simpatía por esa derecha sucedánea, y por ello suicida, que hace mucho tiempo reemplazó los principios liberal-conservadores por vacíos eslóganes de partido, la defensa de España por un acatamiento a la Constitución que es lo mínimo en cualquier país civilizado y, en definitiva, la fe en Dios por la adoración al Estado y al bolsillo. Todo para terminar perdiendo ambos, como siempre ha sucedido. “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.” (Mateo, 16, 25.) Escrito estaba.

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4 comentarios sobre “Adiós a la derecha de plástico

  1. La cuestión clave no es que la derecha haya dejado de creer en Dios, sino que la mayoría social ha dejado de creer en Dios, y no creo que esta situación se revierta. Los políticos, sean de derecha o de izquierda, no creen más que en el poder y en el dinero, y por ello son siempre oportunistas, y no quieren llevar la contraria a la opinión pública, por lo que nunca se podrá esperar de ellos una vuelta a los valores católicos.

    Yo, particularmente, he perdido la esperanza de que ningún partido que llegue al gobierno actúe conforme a la moral católica; pienso que ya es demasiado tarde, porque todo partido que predique filosofía cristiana está condenado a ser minoritario en nuestra sociedad. Me conformo con mantener viva mi Fe en Dios, y con pedir al Señor que salve mi alma y las de mi familia y entorno.

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    1. Beatriz:Todavía hay esperanza en una regeneración política para España.Al menos así lo creo.Fíjate en opciones como Vox(de derechas) o UPyD(de izquierdas).No son perfectas pero al menos pueden mejorar España.Yo,particularmente,apoyo a Vox porque es el partido que mejor defiende los intereses de España.Creo que se merecen una oportunidad por todo lo que están haciendo:movilizaciones sociales,querellas a los golpistas de Cataluña…

      Y en cuanto a la pérdida de valores no se puede uno conformar con mantener viva la Fe individual,sino en difundirla aunque cueste.Eso dará sus frutos.

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      1. A mí, lo que no me gusta de Vox, es que su máximo dirigente, Santiago Abascal, está divorciado; y creo que alguien en esa situación difícilmente liderará la regeneración moral de España.

        No se trata de ser “perfecto” (nadie lo es), sino de algo tan simple como respetar el sacramento del matrimonio, cosa que hacemos millones de cristianos en el mundo (sin dejar por ello de ser “imperfectos” en otros muchos aspectos).

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  2. Seguro que no es un santo, pero ha habido incluso santos que también han sido un poco balas perdidas de jóvenes. Mi información es 1) que nunca se ha casado por la Iglesia, aunque tiene uno o más hijos de una anterior relación. 2) Que este fin de semana se casa con su pareja actual. Supongo que por la Iglesia, aunque no tengo constancia de ello.

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