Doblemente desarmados

Los ataques sexuales y robos masivos contra mujeres perpetrados por magrebíes, en Colonia y otras ciudades alemanas, durante la noche de fin de año, permiten extraer tres enseñanzas. En primer lugar, tales hechos son un ejemplo rotundo, por si alguien fuera tan lerdo que necesitara alguno más, del fracaso del multiculturalismo, que es más una actitud que una doctrina. Pensar que la inmigración de origen musulmán (la de otras culturas no genera conflictos de la misma escala) se puede integrar en Europa a base de subsidios y de un sistema educativo agnóstico, cuando no anticristiano, se revela ya no como una monumental estafa, sino como una auténtica traición, que deja nuestro continente expuesto a una invasión islámica, no militar por el momento, pero invasión a fin de cuentas.

En segundo lugar, los ataques de Colonia ejemplifican también el carácter no democrático del progresismo contemporáneo, en su versión más combativa, conocida como corrección política, capaz de inducir en los medios de comunicación convencionales una vergonzosa autocensura generalizada, que ha permitido ocultar los hechos durante setenta y dos horas, hasta que el clamor en las redes sociales era ya demasiado escandaloso. Y aún así, han tratado de disimular todo lo posible los indicios inequívocos sobre la etnia de los delincuentes coordinados, presentando sus repulsivos actos, en la medida de lo posible, como ataques “machistas”; cosa que fueron, pero no ordenados por la Internacional Machista (ya saben, responsable del asesinato de toda mujer a manos de su pareja o expareja masculina), sino perpetrados por sujetos de rasgos norteafricanos, acento árabe y con una probable aversión a comer cerdo.

A este escamoteo de la verdad ha contribuido sin duda, no sé si del todo inocentemente, la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker (que sufrió un execrable atentado cuando era candidata a la alcaldía, según se dijo entonces, por sus posiciones favorables a la inmigración), al animar a las mujeres a observar un “código de conducta” para prevenir ataques sexuales, consistente en no aproximarse demasiado a desconocidos, entre otras precauciones elementales. Le ha faltado tiempo a algunos periodistas para abominar del machismo que culpabiliza a las mujeres, en lugar de al agresor, cuando podían, con mucha más razón y oportunidad, haber hablado del progresismo que culpabiliza a los europeos en lugar de a quienes desprecian su modo de vida, y no dudarán en destruirlo cuando tengan la fuerza suficiente para ello.

Y esto me lleva a la tercera enseñanza. Si hacemos abstracción de la cultura de los agresores (aunque es precisamente lo último que deberíamos hacer cuando se trata de un ataque coordinado y masivo), los consejos de Reker no serían en absoluto descabellados. Si bien la alcaldesa se ha cuidado de no expresar con claridad el meollo del asunto (lo que la hubiera convertido aún más en objeto de anatema), lo cierto es que las mujeres que transitan de madrugada por la calle sin compañía masculina, por incuestionable derecho que tengan a ello, corren riesgos obvios que al ignorarlos solo conseguimos agravar.

En este punto es cuando el progresista de guardia que todos tenemos nos deja prácticamente a la altura de potenciales violadores por sugerir algo así como que las mujeres solas son fáciles presas nocturnas. Lo único que en ese caso se puede y se debe replicar dignamente es que, por desgracia, vivimos en un mundo en que no todos los hombres son caballeros que jamás se aprovecharían de la vulnerabilidad circunstancial, o del tipo que sea, de una mujer.

Pero he aquí el problema: que el concepto civilizatorio de caballerosidad es a fin de cuentas paternalista, o sea, horrorosamente machista, hasta tal punto que ha sido desterrado de la neolengua oficial. Como dijo Ada Colau, “no queremos ser princesas”, lo que implica entre otras cosas desdeñar cualquier papel protector del hombre. Venga, tiremos entonces por la borda el bagaje cultural europeo que durante siglos ha regulado y dulcificado las relaciones entre sexos, para sustituirlo por las crudas simplezas de la ideología de género. Nada menos en este momento tan oportuno, en el que nos están invadiendo los bárbaros.

Así es como, por culpa del miedo a ser llamados xenófobos, y por culpa del miedo a ser tildados de machistas, todos los hijos e hijas de mujer estamos siendo moralmente desarmados: por partida doble.

Anuncios

4 comentarios sobre “Doblemente desarmados

  1. En los informes policiales se detalla que los agresores actuaban en grupo y no temian a la policia.¿Por que habian de temerla?Cuando cruzaban las alambradas en las fronteras la policia los escoltaba al autobus y los dejaba en las estaciones de tren.¿Que piensa Merkel que van a hacer los refugiados entre bocadillo y bocadillo del refugio?¿Aprender aleman y buscar trabajo?¿En serio?

    Me gusta

  2. El problema es simplemente que vienen de un sistema cultural en la que la mujer es un ser inferior que no tiene derecho a decir que le duele la cabeza (mas de un hadith al respecto) y que da como ejemplo a seguir a alguien (Mahoma) que utilizaba a las cautivas no musulmanas (kafires) como esclavas sexuales y que ensalza a emires y califas con harenes de centenares de cautivas kafires. Con lo cual es lógico que se sientan autorizados con derecho violar mujeres no-musulmanas.

    Hay un argelino exiliado en Gran Bretaña y anti-Islam que dice muy acertadamente “Cuando se comete un crimen sórdido pues puedes pensar que es un tarado de los entre un millón. Cuando el crimen, es perpetrado por dos personas pues el hecho de que dos tardos se hayan encontrado el uno al otro te indica que no es tan marginal y te hace desesperar de la humanidad. Pero aqui eran un millar, eso es el producto de un sistema”.

    Me gusta

  3. La caballerosid el defender a las mujeres en peligro en vez de aprovecharse de ella pues eso proviene del amor cortés medieval favorecido por la Iglesia.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s