¿En serio es posible la ética sin religión?

Hoy es una tesis casi universalmente admitida que la ética no necesita de la religión. (Cuando hablo de religión, pienso básicamente en el cristianismo, aunque lo que diga pueda hacerse extensivo, en ocasiones, a otras religiones.) El razonamiento general suele ser que el bien y el mal existen por sí mismos, independientemente de la voluntad de Dios. O dicho de manera que todo el mundo lo entienda: matar y robar estaría mal, incluso aunque Dios no existiera.

Esto lo admiten en general los propios creyentes. Más aún, muchos de ellos privilegian los argumentos éticos laicos sobre los religiosos, con la intención de suscitar acuerdos más amplios entre creyentes y no creyentes. Así, por ejemplo, es común entre los católicos provida asegurar que la defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural se fundamenta en consideraciones del humanismo laico e incluso científicas, sin relación con ninguna fe religiosa.

Ahora bien, cuando analizamos los razonamientos que pretenden fundamentar una ética laica, las cosas no parecen tan sencillas. Para el agnóstico, cabe al menos la posibilidad de que los seres humanos no seamos más que un accidente molecular, una azarosa y efímera conjunción de estructuras atómicas. Desde este punto de vista, el único sentido que parece tener la moral es que nos permite hacer nuestra vida más agradable. No hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros (la “regla de oro”) sería, en definitiva, un tipo de conducta más inteligente que la miope persecución del interés egoísta inmediato. Actualizando este viejo razonamiento con algo de teoría de juegos y etología animal, resolveríamos el misterio del origen de la moral y quedaríamos como tipos informados, todo por el mismo precio.

Sin embargo, con ello ni siquiera hemos rozado realmente el misterio. La cuestión no es cómo pudieron surgir comportamientos altruistas en el mundo animal, sino si el altruismo no tiene otra justificación que la optimización de la especie. O dicho de modo que se me entienda. Aunque admitiéramos que el altruismo tiene ventajas evolutivas innegables ¿qué le impide a un individuo concreto, a quien el futuro de la especie le importe un pimiento, realizar un acto inmoral que le beneficie, sobre todo si tiene motivos razonables para creer que no será descubierto ni por tanto castigado por ello?

Esta pregunta no debe confundirse con la retórica cínica de alguien que dijera algo así como “¿por qué no puedo hacer lo que me venga en gana, si nadie me lo impide, o nadie se entera?” Por el contrario, se trata, al menos en mi caso, de alguien que siente que debemos hacer lo correcto, pero se pregunta honestamente de dónde surge ese sentimiento. ¿Se trata sólo de una especie de instinto socializador o de empatía? O dicho con términos menos pedantes: ¿se trata realmente sólo de un sentimiento?

Kant negó en efecto que se tratara de un sentimiento. Para el filósofo prusiano, el imperativo categórico de actuar conforme a leyes de validez universal se desprende de la razón pura práctica, que procede con independencia de cualquier consideración de interés egoísta. Esto puede sonar muy profundo, pero en realidad no dice nada en absoluto. Que llamemos racional a la conducta que pretendemos justificar no nos acerca lo más mínimo a esa justificación. Pero el caso es que la consecuencia principal de la filosofía kantiana fue reafirmar en las generaciones de intelectuales subsiguientes la idea de que la moral puede fundamentarse sin apoyarse en el cristianismo, y poco importa que la intención del pensador de Königsberg fuera por el contrario rescatar a la moral y la religión del escepticismo de Hume.

El enigma permanece después de Kant, y por ello Wittgenstein pudo formularlo en el siglo XX con toda su pureza:

“Cuando se asienta una ley ética de la forma «tú debes…» el primer pensamiento es: ¿y qué, si no lo hago? Pero está claro que la ética nada tiene que ver con el premio y el castigo en sentido ordinario. Esta pregunta por las consecuencias de una acción tiene que ser, pues, irrelevante. Al menos, estas consecuencias no deben ser acontecimientos. Porque algo correcto tiene que haber, a pesar de todo, en aquella interpelación. Tiene que haber, en efecto, un tipo de premio y de castigo éticos, pero éstos han de residir en la acción misma.” (Tractatus, 6.422.)

En realidad, el enigma ético es irresoluble si se plantea desde el punto de vista agnóstico, poniendo a Dios entre paréntesis. Porque aunque sea cierto que el bien y el mal no se reducen a la voluntad de Dios, tampoco pueden comprenderse desde el inmanentismo. O sólo pueden comprenderse, efectivamente, como un sentimiento, es decir, como una programación cerebral que podría ser reescrita por totalitarios liberados de “prejuicios”, exactamente como hicieron nazis y comunistas, que desdeñaron las emociones subjetivas (empezando por la compasión) como obstáculos en la realización de sus delirios sociales.

El bien y el mal no se reducen a la voluntad del Dios cristiano, que es un Dios racional, a diferencia del islámico. Pero admitida su existencia, todo bien procede de Él, y por tanto es imposible comprenderlo haciendo abstracción del Creador. Sólo si en el origen de todas las cosas existe un principio personal, tiene un sentido no retórico hablar de la dignidad de la criatura humana. Sólo si hemos sido creados por Dios tiene sentido decir que la esencia del hombre consiste en realizar el bien, el cual se identifica con el amor infinito del Creador. Si por el contrario no hubiese Dios, ni la más compleja interacción molecular podría generar una ley moral universal y eterna, fuera de meros sentimientos de empatía que optimicen la reproducción de genes egoístas; más allá de emociones contingentes y manipulables por aprendices de Fausto con batas blancas mercenarias, al servicio de camisas negras o rojas.

El mejor libro de ética jamás escrito sigue siendo probablemente la Ética a Nicómaco de Aristóteles, a pesar de que el pensador griego no tenía la noción del Creador. Sin embargo, su ontología se basa en la identificación del ser con el bien, lo cual debería haberle conducido a la idea de que el fundamento de todo lo existente es un principio personal. Pues el bien no puede entenderse desligado del concepto de persona; no existirían el bien y el mal en un mundo deshabitado de entes personales. Más aún: es imposible que existan personas si la realidad no procede, constitutivamente, de un acto creador, de un acto personal.

No hace mucho, el periodista Luis del Pino dijo: “Creo más en el derecho a la vida cuanto más agnóstico soy”. (Dicho sea de paso, ojalá todos los agnósticos pensaran igual.) Su argumento es que, si no hay otra vida después de la muerte, tanta más razón hay para que no se pueda negar a nadie “la oportunidad de vivir su única vida”. Pero si sólo hay una vida, morir equivale a volver al mismo estado en que nos encontrábamos antes de nacer, es decir, a no haber existido nunca.

Siempre (¡incluso cuando yo mismo era agnóstico!) me ha parecido una falacia el carpe diem asociado a la idea de “solo se vive una vez”. Con esa misma creencia en la fugacidad de la vida se puede justificar cualquier cosa, pues si al final solo va a triunfar la nada, ¿qué diablos importa nada? El más consumado vividor, aquel que apura todos los placeres de la vida con la convicción de que no tendrá otra ocasión para ello, deberá admitir, partiendo de esa misma convicción, que no se va a llevar ningún recuerdo; que cuando todo termine, terminará absolutamente y no habrá diferencia alguna entre él y el más estricto de los ascetas. Todas las juergas o gestas del primero habrán adquirido la misma categoría ontológica que las voluntarias privaciones del segundo: serán menos que humo, no serán nada.

Aunque Luis del Pino y muchos agnósticos cabales como él no lo sepan, ellos creen en el derecho a la vida porque siguen siendo cristianos culturales, aunque hayan perdido la fe, o no la hayan tenido nunca. Creen en cosas que se deducen de la existencia de un Dios personal, aunque hayan olvidado el origen de tal creencia. Pero la pregunta es por cuánto tiempo puede la moral judeocristiana subsistir, desarraigada de la fe que la nutre. O si se quiere plantear en términos más esperanzadores: ¿cuánto tiempo puede uno tardar en abrirse a la fe desde que se reconoce la verdad moral del cristianismo? Claro que para reconocer esa verdad, es preciso que no triunfen quienes, desde fuera y dentro de la Iglesia, tratan de diluir la moral cristiana en el pensamiento progresista. Ese mismo pensamiento para el que la fe, en el mejor de los casos, es un sentimiento superfluo, que no necesitamos para hacer el bien.

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17 comentarios sobre “¿En serio es posible la ética sin religión?

  1. Aunque el autor cita la teoría de juegos como una posible explicación no religiosa de la ética, creo que quizás no ha reflexionado suficiente sobre el tema. En el dilema del prisionero, el único objetivo es ganar, como sea. Por eso si se juega a una sola partida la única estrategia racional es defraudar. Si el otro cumple, tu ganas más defraudando que cumpliendo, y si el otro defrauda, también. Es solo cuando se juega un número indefinido de partidas cuando el cumplir puede llegar a ser beneficioso (obtiene más puntos) para un jugador. Y una vez que hay varios jugadores con estrategias cumplidoras (pero no ingenuas, es decir que cumplen solo si el otro también lo hace y no permiten que se les engañe más de una o dos veces), éstas se refuerzan mutuamente y las estrategias explotadoras acaban siendo eliminadas, aunque las más sofisticadas puedan sobrevivir un cierto tiempo mientras haya “primos” que toleran ser engañados, “raros” con estrategias aleatorias, o “listillos” que intentan engañar de una manera menos eficiente.

    Lo sorprendente es pues que con unas reglas que se basan solo en ganar, como sea, defraudando sin complejos ni remordimientos si ello es más ventajoso, puede surgir un comportamiento “cumplidor”, porque a la larga es favorable. Favorable desde luego para el grupo, que se encarga de castigar a los incumplidores, y favorable para la mayor parte de los individuos, que se ven apoyados y defendidos por el grupo mientras no lo traicionen. Los “vividores” suelen (o solían; hoy ya no está tan claro) recibir su castigo en esta vida, independientemente de que haya otra o no. Aunque la monstruosidad de algunas conductas sea tal que ningún castigo humano parece proporcional y es instintivo desear algo más, así como una compensación para los que han sido víctimas de injusticias en la Tierra; eso si que es ya puramente religioso.

    Por supuesto, la mayoría de los juegos de la Teoría de Juegos actual son simplificaciones muy extremas de los problemas reales, y en particular no se oponen a que el sentimiento religioso proporcione un atajo para llegar más rápidamente al comportamiento correcto y para reforzarse en él frente a posibles “tentaciones”. Pero también debe recordarse que muchas religiones han permitido los sacrificios humanos o la esclavitud (incluido el cristianismo en este último caso), así que los sentimientos y creencias religiosas tampoco son una garantía de comportamiento “moralmente aceptable”.

    Yo si creo que es posible una ética laica, y que cosas como el derecho a la vida son sostenibles por argumentos púramente racionales de conveniencia para la especie. Por supuesto, si son reforzadas por un sentimiento religioso mejor aun. No hay oposición.

    No todo el mundo está de acuerdo en esto. Algunos mantienen que los ataques a la familia y a la religión, la defensa del aborto como “derecho” de las mujeres, la apología de la homosexualidad, etc, obedecen a un plan concertado y perfectamente estructurado de frenar el aumento de la población mundial; se trataría de una estrategia de defensa a largo plazo de la supervivencia de la especie humana, aunque en mi opinión monstruosamente equivocada. Suena a teoría conspiranoica, pero como diría alguno, yo no creo en las conspiraciones, pero haberlas haylas, y las piezas encajan demasiado bien.

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  2. “¿Qué le impide a un individuo concreto, a quien el futuro de la especie le importe un pimiento, realizar un acto inmoral que le beneficie, sobre todo si tiene motivos razonables para creer que no será descubierto ni por tanto castigado por ello?”

    Esa es la cuestión y no otra. Si Dios no existe nada, absolutamente nada. Lo vimos en el pasado, lo vemos en el presente y lo seguiremos viendo en el futuro.

    Decía Pablo, el apóstol, algo así como “Si Dios no existe, comamos y bebamos, que mañana moriremos” (cito de memoria).

    Si sacamos a Dios de la ecuación el bien y el mal no tienen sentido. Simplemente no existen, como tampoco existen para los animales. Únicamente nos dotamos de un sistema de reglas que nos permita vivir más o menor ordenadamente, pero que cualquiera puede saltarse cuando quiera por los motivos que considere oportunos.

    Es, de hecho, lo que estamos viendo en la sociedad actual. Corrupción, violencia, inmoralidad, abuso del más débil, etc. ¿Por qué? La respuesta es simple. Porque se ha negado a Dios y la gente, individualmente, tiene la idea de que no deberá responder ante un Ser Superior de sus actos. Por lo tanto, si consigue delinquir sin que nadie se entere, simplemente nada le pasará.

    Son los resultados de separar la ética y Dios (no me gusta la palabra religión). Pero la ética sin Dios simplemente no existe, como la cruda realidad se esfuerza en demostrarnos un día sí y otro también. Por poner polos opuestos como ejemplo. Estados Unidos y Corea del Norte. En el primero la ética depende de Dios, en el segundo no. Los resultados sociales los tenemos a la vista.

    Y no hablo solamente de mero pragmatismo (vamos a unir a Dios y la ética porque nos conviene). No. Es que es así. La ética tiene el origen en Dios o no existe. Y si esa ética existe (y existe, evidentemente) es porque Dios existe y procede de El. De lo contrario el ser humano no tendría concepto de bien y de mal. Seríamos como animales, y punto. Pero no lo somos.

    Es necesario unir ética y Dios, porque realmente la ética no se entiende sin Dios.

    Perdón por un comentario que pretendía ser eso, un comentario, y al final se ha convertido en casi un texto.

    Un cordial saludo, Carlos, y, como siempre, muchas gracias por tu excelente texto.

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    1. jgarciapalacios: “¿Qué le impide a un individuo concreto, a quien el futuro de la especie le importe un pimiento, realizar un acto inmoral que le beneficie, sobre todo si tiene motivos razonables para creer que no será descubierto ni por tanto castigado por ello?”

      Esta visto que me explico fatal, lo cual es doloroso después de toda una vida dedicada a la enseñanza. ¿Habré sido siempre así de malo explicándome? ¿Tendré cientos de ex-alumnos que me odian sin yo saberlo?

      A riesgo de ser reiterativo repito pues lo esencial de mi argumento. En el dilema del prisionero iterado (jugado a un número indefinido de partidas; si el número es definido, la última partida HAY que defraudar; cualquier otra estrategia es subóptima) TODOS los jugadores son completamente egoístas e intentan maximizar sus ganancias, y si ello se consiguiera defraudando, la estrategia ganadora sería defraudar: sin piedad ni remordimiento, cualidades que no caben en las reglas del juego. Ningún jugador posee principios morales que le obliguen a “ser bueno” si no siéndolo gana más. Pero el resultado experimental (torneos por ordenador) no es así: un jugador “cumplidor” aislado puede ser derrotado, y si todos los jugadores son defraudadores, o el número de cumplidores es insuficiente (no hay diez justos en Sodoma), como el número de jugadores de cada partida depende de los puntos obtenidos por esa estrategia en la partida anterior (evolución natural), el juego termina enseguida con la extinción de todos los jugadores. Pero en cuanto hay suficientes “cumplidores”, los beneficios que obtienen jugando entre si superan las ganancias que cualquier otra estrategia depredadora pueda obtener y se multiplican. La estrategia cumplidora es estable; una vez que se establece una “isla” de cumplidores, crece siempre hasta desalojar a todas las otras estrategias. Los depredadores se destruyen unos a otros y no son estables. Duran solo mientras haya “pardillos” o “vivillos” menos sofisticados a los que explotar. Respecto a “no ser descubierto”, en las reglas extremadamente simples del dilema del prisionero iterado basta con llevar cuenta del resultado de las transacciones anteriores para detectar a los incumplidores.

      En la vida real las cosas son más complicada, pero en principio no es necesaria ninguna regla superior (aunque tampoco esté prohibida) que inste a los individuos a preocuparse por el bien común de la especie. Las especies supervivientes son obviamente las que no se han destruido a si mismas con estrategias equivocadas (y el acierto o la equivocación no son dictadas por normas éticas, sino pura y simplemente por el éxito o el fracaso prácticos, de forma totalmente amoral). Los Neandertales no fueron exterminados por Dios, ni siquiera probablemente por la competencia del hombre moderno, sino por sus propios errores (grupos familiares demasiado pequeños para sobrevivir a la pérdida de alguno de sus miembros, consanguinidad, … y eso que poseían una capacidad craneal superior a la nuestra). Por eso, independientemente de cualquier consideración religiosa o incluso de ética laica, yo creo que la Humanidad actual está condenada, porque ha elegido mayoritariamente una estrategia que va contra su propia supervivencia (aborto, infanticidio cada vez más frecuente, homosexualidad, …). No hará falta otro diluvio o un castigo divino como el de Sodoma y Gomorra. El camino emprendido lleva por si solo a la extinción, sin necesidad de intervenciones externas. Para revertir la carrera hacia el abismo haría falta un milagro, y eso si entra dentro de la Religión.

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      1. Los neandertales fueron eliminados por un invento aparentemente intrascendente: la humilde aguja de coser. Ello permitió a los mucho mas numerosos Cromañones colonizar las zonas en que vivian, zonas que hasta entonces eran demasiado frias para los Cromañones Aparentemente hubo tambien un recalentamiento. El hecho es que cuanto mas fria la zona, mas tardia la desaparicion. Es muy posible que ni siquiera hubiese guerra. Simplemente que los Cromañones cogiesen toda “la fruta de abajo (low-hanging fruit) es decir: todas la presas que los Neandertales podían atrapar y que las que quedaban fuesen demasiado rápidas o fuertes para ellos ya que vivían, en comunidades de apenas una docena de individuos.

        Lo poquísimo que sabemos de los neandertales apunta a que eran compasivos y posiblemente mejores moralmente que nosotros.

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      2. JMF: “Lo poquísimo que sabemos de los neandertales apunta a que eran compasivos y posiblemente mejores moralmente que nosotros.”

        Y están extintos. O sea que la superioridad moral no es garantía de supervivencia. Simplemente eligieron estrategias equivocadas: la que usted cita (no ser capaces de abrigarse), la de que cada grupo estaba compuesto por solo un macho y una hembra adultos y sus hijos, con lo que si el cazador o la madre morían los hijos también (los hombres modernos formaban grupos “tribales” más extensos, con varios cazadores y varias hembras adultas para cuidar a los hijos de toda la tribu, y algún anciano para transmitir los conocimientos), o por cualquiera otra causa. La selección natural es implacable; un error suficientemente grave y una especie se extingue, o puede ser víctima de una catástrofe inesperada (dinosaurios, o mucho más intensamente la extinción Cámbrica).

        Pero esto no va al fondo de mi tesis que era que a partir de comportamientos puramente egoístas pueden seleccionarse pautas “cumplidoras” del tipo que habitualmente asociamos a un imperativo moral. Simplemente porque son beneficiosas para la supervivencia, sin necesidad (pero sin prohibir) un origen trascendente.

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  3. En los hermanos Karamazov Dostoyevski ddice “si Dios no existe todo esta permitido”. En matematicas todas las geometrias son “validas” siempre y cuando sean coherentes con sus axiomas. O sea que si puedes cambiar los axiomas (puntos de partiida no demostrables contrariamente a los teoremas) puedes demostrar cualquier cosa. Pero si Dios no existe quien fija los axiomas en materia de ética? Todos pueden pueden ser cambiados para llegar a la conclusion deseada. Los abortista ya estan haciendo propaganda para el “aborto tardio” o sea el infanticido. Los que quieren librase de los viejos por eso de las pensiones ya estan clamando por la eutanasia. Otros quieren hacer saltar las leyes relativas las relaciones sexuales con menores. Tarde o temprano el matrimonio homosexual, puesto que desliga el; matrimonio tanto de la religion como de la utilidad social, abrira el paso a la poligamia y la matrimonio incestuoso Si Dios no existe todo esta permitido.

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    1. JFM: “Si Dios no existe todo esta permitido.”

      En efecto, y la mayoría de las conductas, si están suficientemente extendidas, conducen a la extinción de la especie. No es solo que lo “políticamente correcto” actual sea pecaminoso desde el punto de vista cristiano (que lo es) o injusto para la moral tradicional laica, sino que además es evolutivamente suicida. Estoy totalmente de acuerdo con los ejemplos que pone: aborto, infanticidio, pedofilia, eutanasia, homosexualidad, incesto, … Los ingleses, que son unos cínicos, dicen: Es peor que un crimen; es una equivocación.

      A diferencia del Dilema del Prisionero iterado, que es una simplificación extrema, en la vida real un grupo de “justos” no tiene garantizada su supervivencia si es demasiado minoritario. Pero hay que seguir jugando hasta la última partida; quizás se produzca un milagro, pero eso si que es ya un tema de Fe.

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    2. JFM: “Si Dios no existe todo esta permitido.”

      En efecto, y si Dios existe también, a veces incluso en su nombre.

      Hasta que llegó el siglo XX y sus masacres “industriales”, las peores matanzas y atrocidades se cometieron en guerras de religión. Y algunas de las conductas más aberrantes (en nuestra opinión actual) se cometieron por motivos religiosos; por ejemplo los cartagineses sacrificaban a sus propios hijos a Moloch Baal, que simbolizaba el fuego purificante y el alma. Los pueblos mesoamericanos, sobre todo los aztecas pero no solo, hacían también numerosos sacrificios humanos. Y no hace tantos siglos que en la civilizada y cristiana Europa las quemas de brujas y herejes (en nombre de Dios) eran fiestas populares, de las que disfrutaba casi todo el mundo. Y eso que nosotros sabemos que nuestro Dios es el verdadero, aunque una mayoría de la Humanidad no esté de acuerdo (hay más no cristianos que cristianos).

      Los filósofos estoicos griegos y romanos estaban más cerca de lo que hoy consideramos moralmente justo que la mayoría de los creyentes de la mayoría de las religiones durante la mayor parte de la Historia. Hay que tener pues cuidado en no caer en el convencimiento de nuestra superioridad moral por razones religiosas, o estaremos haciendo como la izquierda (abortista, “diversa” sexualmente, …) que también está convencida de su superioridad moral y de su deber de imponerla a todo el mundo.

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      1. Si mal no me acuerdo en la Roma de los estoicos griegos y romanos era legal el violar a las esclavas (bueno Marco Aurelio) que era estoico termino prohibiéndolo) y fue Constantino o sea el emperador que se convirtio al cristianismo el que prohibio matar a un esclavo.

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      2. JFM: Las esclavas eran violadas en los cristianos Estados Unidos hasta el siglo XIX. Y la Iglesis católica prohibía el matrimonio sacramental de esclavos “porque no eran dueños de si mismos y no podían entregarse a su pareja”. Era una causa de nulidad matrimonial; ser esclavo.

        Pero creo que me da parcialmente la razón cuando dice que el estoico Marco Aurelio era más avanzado moralmente que los cristianos europeos y americanos hasta el siglo XIX

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  4. Las esclavas han sido violadas en todas partes pero resulta que hay sitios en los que no solo era legal sino que se te animaba a ello y otros en los que estaba mal visto y ademas era ilegal. Entiende la diferencia?

    Otra cosa toma el valor maximo (Marco Aurelio) y lo compara con el valor medio o incluso por debajo de la media los cristianos. Pero si se compara tanto el valor medio en Roima con sus espectaculos de circo y sus asesinatos de escalavos con el volor medio en Europa o el valor maximo (Marco Aurelio) con el de, por ejemplo, el padre Damian que se dedicab a cuidar de los leprosos pus no hay color.

    PS: La esclavitud fue abolida en Brasil y en la Cuba española despues de que lo fuese en EEUU.

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    1. Creo que estamos esencialmente de acuerdo y nos enredamos en los detalles.

      En efecto, en las católicas España (en Cuba) y Brasil la esclavitud se abolió después que en los EEUU protestantes. Pero es más probable que usted sea católico que que sea protestante, y no quería herir susceptibilidades.

      Bajo el emperador filósofo Marco Aurelio tuvo lugar una de las diez persecuciones de cristianos de la antigua Roma.

      Estoy dispuesto a admitir que los mejores cristianos, como el Padre Damian, el seminarista Karl Leisner (muerto en Dachau) o la madre Teresa de Calcuta, son mejores que los mejores filósofos estoicos. Mi tesis era que los mejores filósofos estoicos fueron mejores que la mayoría de los cristianos, pero si quiere, puedo relajarlo y decir que mejores que muchos cristianos, incluidos muchos miembros del clero e incluso Papas. Respecto al promedio de los cristianos y el promedio de los romanos paganos de tiempos de la República, no creo que haya muchas diferencias: esclavitud, si en ambos; torturas a presos, si en ambos (¡en nombre de Dios en el caso cristiano!); abuso de esclavas–derecho de pernada (tolerado por la Iglesia); juegos en el circo–Autos de Fe con quema de herejes, …

      Pero lo esencial era mi opinión de que la creencia en Dios no solo no es necesaria para un comportamiento moral correcto como se planteaba en el artículo original, sino que no siquiera es suficiente. Se puede creer en Dios y ser un cabrón con pintas. La creencia en Dios facilita ser “buena persona”, pero no lo garantiza.Y se puede ser buena persona sin creer en Dios; incluso tiene más mérito, porque no se espera un premio o castigo posterior a la muerte como los creyentes; se es bueno porque si.

      Tenemos que tener cuidado en no caer en la falacia de que creer en Dios nos proporciona una superioridad moral automática. Es lo mismo que le pasa a la Izquierda con la autocomplacencia en sus perversiones (aborto y homosexualidad como sinónimo de Libertad, eutanasia como sinónimo de compasión, envidia y odio a los triunfadores como sinónimo de Igualdad, …) y su autoconcedido derecho a imponerlas a todos (por cierto, como las Iglesias cristianas durante siglos). ¡Y sin embargo nosotros sabemos que están equivocados! Deberíamos ser más humildes.

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  5. Hace tres años más o menos, supe de un libro titulado “Las Lágrimas de Raquel” (subtitulado: “La guerra contra la población”) y me enganché con su sinopsis, al extremo que solicité a mis amigos de FB hicieran el intento de conseguírmelo, su autor: José Alfredo Elías Marcos, (Daniel Iglesias, igual, lo recomendó con énfasis en su blog de InfoCatólica).

    Seis meses después por una dichosa casualidad lo encontré. El caso es que a medida que leía algunos párrafos fui anotando ideas al margen de sus líneas, o en la parte interior de la carátula. Por eso me llamó la atención un párrafo de “espectador7” en el post anterior, coincidencialmente parecido a las ideas que plasmé en aquel entonces.

    De estas notas comparto algunas:
    – El hombre al limitarse en su sentido de trascendencia se niega a sí mismo: el aborto es la más patente expresión de esta negativa y limitación.
    – Al aborto no lo justifica la “sobrepoblación”, tampoco la carencia de alimentos, es una extraña vocación suicida.
    – Es una ironía y una paradoja que los que están en este mundo, y se les permitió la entrada, se la impidan a los que están por entrar.
    – El desarrollo del embrión en el vientre materno es como una película en detalles sobre la evolución, por esto es un contrasentido que quienes apoyan la teoría materialista de la evolución (donde está el grueso de los abortistas) se opongan a la vida del embrión.
    – Los políticos están para servir, para combatir la pobreza, generar la producción de bienes, y hacer efectiva otras políticas que redunden en el bienestar de la población, no para implementar políticas abortivas aprovechándose de la coyuntura del poder.
    – La especie humana está probablemente condenada, sin necesidad de acudir a principios religiosos, porque ha adoptado una estrategia evolutivamente suicida (esta se parece bastante a la de “espectador 7”)

    Posteriormente en el blog “Tadurraca” de Tomás Alfaro Drake (en un post sobre el aborto) señalaba e un comentario: la opción pro-vida no necesariamente debe defenderse desde la moral católica. Es más, muchos enemigos de la Iglesia esperan que eso suceda para desviar el tema y atacar a la Iglesia por otras razones y alegando su “moral mojigata”, y le sugería en ese sentido a Tadurraca (que igualmente sugiero al bloguero) dos link sobre el aborto: uno desde el punto de vista liberal http://www.liberalismo.org/articulo/226/53/liberalismo/derecho/aborto/argumentacion/liberal/ y el otro desde la izquierda http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22580.

    Saludos a todos

    PD: en la réplica que me hizo espectador7 en el otro post, ignoró el contenido completo del párrafo, quizás le hubiera visto otro sentido.

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    1. Cipriano: No conocía el libro que cita, pero admito sin reservas que no sea original la idea de que lo políticamente correcto en materia poblacional (aborto, homosexualidad, … ) no es espontáneo, sino que se debe a una campaña mundial perfectamente planificada. Supongo que está empezando a ser tan evidente que más y más gentes irán llegando a esa conclusión por si mismos o a aceptarla si la oyen o leen.

      Y totalmente de acuerdo que la opción provida no es exclusiva del cristianismo, católico o protestante (los padres que se oponían al aborto de su hija de 15 años y a los que un juez en Galicia no ha dado la razón son cristianos evangélicos). Debería ser compartida por todos los que no están envenenados por la machacona propaganda de la Sodoma global actual.

      Respecto al otro comentario, quizás me centré en algún aspecto concreto, en vez de tratar de interpretar correctamente los que decía globalmente; si es así me disculpo.

      Saludos cordiales

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  6. Hace tres años más o menos, supe de un libro titulado “Las Lágrimas de Raquel” (subtitulado: “La guerra contra la población”) y me enganché con su sinopsis, al extremo que solicité a mis amigos de FB hicieran el intento de conseguírmelo, su autor: José Alfredo Elías Marcos, (Daniel Iglesias, igual, lo recomendó con énfasis en su blog de InfoCatólica).

    Seis meses después por una dichosa casualidad lo encontré. El caso es que a medida que leía algunos párrafos fui anotando ideas al margen de sus líneas, o en la parte interior de la carátula. Por eso me llamó la atención un párrafo de “espectador7” en el post anterior, coincidencialmente parecido a las ideas que plasmé en aquel entonces.

    De estas notas comparto algunas:
    – El hombre al limitarse en su sentido de trascendencia se niega a sí mismo: el aborto es la más patente expresión de esta negativa y limitación.
    – Al aborto no lo justifica la “sobrepoblación”, tampoco la carencia de alimentos, es una extraña vocación suicida.
    – Es una ironía y una paradoja que los que están en este mundo, y se les permitió la entrada, se la impidan a los que están por entrar.
    – El desarrollo del embrión en el vientre materno es como una película en detalles sobre la evolución, por esto es un contrasentido que quienes apoyan la teoría materialista de la evolución (donde está el grueso de los abortistas) se opongan a la vida del embrión.
    – Los políticos están para servir, para combatir la pobreza, generar la producción de bienes, y hacer efectiva otras políticas que redunden en el bienestar de la población, no para implementar políticas abortivas aprovechándose de la coyuntura del poder.
    – La especie humana está probablemente condenada, sin necesidad de acudir a principios religiosos, porque ha adoptado una estrategia evolutivamente suicida (esta se parece bastante a la de “espectador 7”)

    Posteriormente en el blog “Tadurraca” de Tomás Alfaro Drake (en un post sobre el aborto) señalaba e un comentario: la opción pro-vida no necesariamente debe defenderse desde la moral católica. Es más, muchos enemigos de la Iglesia esperan que eso suceda para desviar el tema y atacar a la Iglesia por otras razones y alegando su “moral mojigata”, y le sugería en ese sentido a Tadurraca (que igualmente sugiero al bloguero) dos link sobre el aborto: uno desde el punto de vista liberal http://www.liberalismo.org/articulo/226/53/liberalismo/derecho/aborto/argumentacion/liberal/ y el otro desde la izquierda http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22580.

    Saludos a todos

    PD: en la réplica que me hizo espectador7 en el otro post, ignoró el contenido completo del párrafo, quizás le hubiera visto otro sentido.

    Otro: pulsé dos veces mas el botón de envió pues me presentó desde aquí de Venezuela una falla, ruego al bloguero elimine las repeticiones si sucedieron

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  7. A Alfredo. Su resumen indica que o bien no ha leído mi entrada más allá de algún párrafo, o bien no la ha entendido lo más mínimo. Los agnósticos y ateos pueden hacer perfectamente el bien, y de hecho lo hacen a menudo. Lo que yo digo es que ellos mismos no entienden por qué lo hacen, o que las explicaciones que elaboran son muy discutibles. En cuanto al estudio que enlaza, yo esperaría a tener unos cuantos más para no sacar conclusiones precipitadas. Porque cada día aparecen cientos de trabajitos en revistas anglosajonas “demostrando” lo sano que es comer esto o lo otro, o que los bebés duerman boca arriba, o que los zurdos no viven menos años, al contrario de lo que esas mismas revistas afirmaban hace no muchos años.

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